jueves, 26 de noviembre de 2015

Occidente ha escogido el peor camino: la guerra

Leonardo Boff

Alainet

Ciertamente son abominables y totalmente rechazables los atentados terroristas perpetrados el último 13 de noviembre en París por grupos terroristas de extracción islámica. Tales hechos nefastos no caen del cielo. Poseen una prehistoria de rabia, humillación y deseo de venganza.

Estudios académicos realizados en Estados Unidos han evidenciado que las continuadas intervenciones militares de Occidente con su geopolítica para la región y a fin de garantizar el abastecimiento de sangre del sistema mundial que es el petróleo, rico en el Medio Oriente, acrecentadas por el hecho del apoyo irrestricto dado por Estados Unidos al Estado de Israel con su notoria violencia brutal contra los palestinos, constituyen la principal motivación del terrorismo islámico contra Occidente y contra Estados Unidos (véase la vasta literatura firmada porRobert Barrowes: Terrorism: Ultimate Weapon of the Global Elite en su sitio: War is a Crime.org).

La respuesta que Occidente ha dado, comenzando con George W. Bush, retomada ahora vigorosamente por François Hollande y sus aliados europeos más Rusia y Estados Unidos es el camino de la guerra implacable contra el terrorismo, ya sea interno en Europa o externo contra el Estado Islámico en Siria y en Iraq. Pero este es el peor de los caminos, como criticó Edgar Morin, pues las guerras no se combaten con otras guerras ni con el fundamentalismo (el de la cultura occidental que se presume ser la mejor del mundo, con el derecho a ser impuesta a todos).

La respuesta de la guerra, que probablemente será interminable por la dificultad de derrotar el fundamentalismo o a los grupos que deciden hacer de sus propios cuerpos bombas de alta destrucción, se inscribe todavía en el viejo paradigma de pre-globalización, paradigma enclaustrado en los estados-naciones, sin darse cuenta de que la historia ha cambiado y ha vuelto colectivo el destino de la especie humana y de la vida sobre el planeta Tierra. El camino de la guerra no ha traído nunca la paz, a lo máximo alguna pacificación, dejando un lastre macabro de rabia y de voluntad de venganza por parte de los derrotados que nunca, a decir verdad, serán totalmente vencidos.

El paradigma viejo respondía a la guerra con guerra. El nuevo, de la fase planetaria de la Tierra y de la humanidad, responde con el paradigma de la comprensión, de la hospitalidad de todos con todos, del diálogo sin barreras, de los intercambios sin fronteras, del gana-gana y de las alianzas entre todos. En caso contrario, al generalizar las guerras cada vez más destructivas, podremos poner fin a nuestra especie o volver inhabitable la Casa Común.

¿Quién nos garantiza que los terroristas actuales no se apropien de tecnologías sofisticadas y empiecen a usar armas químicas y biológicas que, por ejemplo, colocadas en los depósitos de agua de una gran ciudad, acaben produciendo una destrucción sin precedentes de vidas humanas? Sabemos que se están preparando para montar ataques cibernéticos y telemáticos que pueden afectar a todo el servicio de energía de una gran ciudad, los hospitales, las escuelas, los aeropuertos y los servicios públicos. La opción por la guerra puede llevar a estos extremos, todos posibles.

Debemos tomar en serio las advertencias de sabios como como Eric Hobswbam al concluir su conocido libro La era de los extremos: el breve siglo XX (1995:562): «El mundo corre el riesgo de explosión e implosión; tiene que cambiar… la alternativa al cambio es la oscuridad». O la del eminente historiador Arnold Toynbee, que después de escribir diez tomos sobre las grandes civilizaciones históricas, en su ensayo autobiográfico Experiencias (1969:422) nos dice: «Viví para ver el fin de la historia humana tornarse una posibilidad intrahistórica, capaz de ser traducida en hechos, no por un acto de Dios sino del propio hombre».

Occidente ha optado por la guerra sin tregua. Pero nunca más tendrá paz y vivirá lleno de miedo y rehén de posibles atentados que son la venganza de los islámicos. Ojalá no se haga realidad el escenario descrito por Jacques Attali en Una breve historia del futuro (2008): guerras regionales cada vez más destructivas hasta el punto de amenazar a la especie humana. Entonces la humanidad, para sobrevivir, pensará en una gobernanza global con una hiperdemocracia planetaria. Sería la última oportunidad para salvar nuestra civilización y la vida visible sobre la Tierra.

Lo que se impone, así nos parece, es reconocer la existencia de hecho de un Estado Islámico y luego formar una coalición pluralista de naciones y de medios diplomáticos y de paz para crear las condiciones de un diálogo para pensar el destino común de la Tierra y de la humanidad.

Temo que la arrogancia típica de Occidente, con su visión imperial al juzgarse mejor en todo, no acoja este camino pacificador y prefiera la guerra. En ese caso, vuelve a tener significado la sentencia profética de M. Heidegger, conocida después de su muerte: «Nur noch ein Gott kann uns retten: entonces solo un Dios puede salvarnos».

No debemos esperar ingenuamente la intervención divina, pues nuestro destino está bajo nuestra responsabilidad. Seremos lo que decidamos: una especie que prefirió autoexterminarse antes que renunciar a su voluntad absurda de poder sobre todos y sobre todo o bien forjamos las bases para una paz perpetua (Kant) que nos conceda vivir diferentes y unidos en la misma Casa Común.

Leonardo Boff, articulista del Jornal do Brasil online, ecoteólogo y escritor.

Traducción de MJ Gavito Milano

Fuente: https://leonardoboff.wordpress.com/2015/11/22/occidente-ha-escogido-el-peor-camino-la-guerra/

REBELION.ORG

miércoles, 14 de octubre de 2015

INQUIETUD EN BRASIL






El Movimiento de los Sin Tierra (MST) y la coyuntura política brasilera


François Houtart
Rebelión



La crisis económica mundial que afecta el Brasil tiene graves consecuencias políticas. Recortes en programas de infraestructura y sociales están al orden del día. Empezó una privatización de la educación. Estados que fueron, en el pasado; vitrinas del PT, como el Rio Grande do Sul (ahora gobernado por el PMDB, un partido de centro-derecha aliado en el plan federal con el PT) y el Paraná (con un gobernador del PSDP, partido social-demócrata de F.H. Cardoso), adoptan medidas neoliberales en dominios económicos y sociales. La popularidad de la presidente Dílma ha caído debajo de los 10 %.
Entre el 21 y el 25 de Septiembre, el MST organizó en Brasilia, el segundo encuentro nacional de los Educadores y Educadoras de la Reforma agraria. Se trata de profesores de todo nivel, desde la alfabetización y la escuela primaria, hasta la universidad, que se dedican a la educación en los asentamientos del MST y de otros movimientos rurales. Los programas son apoyados por el Estado y varios convenios han sido firmados con universidades principalmente estatales. Desde el principio de esta iniciativa en 1998, decenas de miles de alumnos han pasado por este sistema de educación.
La dimensión política del momento fue bien presente en este encuentro. Dos ministros asistieron a la sesión de inauguración; el de Educación y el de Desarrollo Rural. Este último, del Partido del Trabajo (PT), antiguo Ministro de Bienestar social y responsable de los programas de lucha contra la pobreza (bolsa familiar entre otros) está supuestamente hacer el contrapeso con la Ministra de Agricultura, proveniente de los “ruralistas” o grandes propietarios, pero su presupuesto representa una mínima parte de este ministerio..
En su intervención, João Pedro Stedile, fundador del Movimiento, habló claramente de la coyuntura socio-política: se debe luchar contra las políticas neoliberales, porque ellas son una estrategia de clases. De verdad la situación es confusa, porque en el Brasil actual, ninguna clase social tiene una hegemonía, lo que desemboca en alianzas políticas dudosas y proyectos contradictorios.
Según él la crisis actual del país es triple. La primera es de orden económico y tiene su origen en el sistema capitalista mundial, que acentuó durante los últimos 15 años, la dependencia de la economía brasileña: reprimerización y relativa des-industrialización. El Brasil no crece más. La burguesía productiva se orienta hacia la especulación financiera. En poco tiempo, más de 200 mil millones de dólares han quitado el país. Las empresas transnacionales reinvierten al exterior.
La segunda es la crisis urbana, con varios aspectos: el transporte caro y de mala calidad, la vivienda, la educación superior que absorbe solamente el 15 % de los egresados del nivel secundario. Otro orador del encuentro señalo que cada año, 40.000 personas son asesinadas, la mayoría jóvenes, pobres, negros y que se cuentan unos 50 000 desaparecidos. Se debe recordar también que todavía Brasil queda una sociedad de desigualdades extremas. Los ricos viven en otro mundo. Es el segundo país del mundo en número de helicópteros privados, después de los Estados Unidos.
La tercera es política. El sistema electoral significa el secuestro de la voluntad popular y permite una sobre-representación de los terratenientes. La corrupción afectó los partidos de Gobierno, el PT, pero aún más, el PMDB (Partido Movimiento Democrático del Brasil), de centro-derecha, en alianza con el Partido del Trabajo y que tiene la vice-presidencia y la dirección del senado. Se explica así, en gran parte, la pérdida de credibilidad de la presidenta que cayó hasta el 7 %.
João Pedro Stedile concluyó que el pueblo debe reconstruir su espacio, ahora en la calle, más que por la política institucional. Ya, en su congreso de 2014, el MST había anunciado la reanudación de las ocupaciones de tierras y en algunos meses centenares de acciones han tenido lugar, una sobre las tierras de un ministro del gobierno. Felizmente, no hubo incidentes de gravedad. Stedile añadió también que frente a la supresión de las escuelas rurales por millares, cada escuela cerrada significará la ocupación de una sede municipal (prefeitura). Pidió la solidaridad con los obreros del petróleo que están en huelga, no para un aumento salarial, sino para defender la parte de la renta petrolera destinada a la educación. Finalmente él recordó que la Reforma Agraria Popula es el objetivo fundamental del Movimiento, frente a la concentración de las tierras para el monocultivo y que la agro-ecología era su principio de base.
Al mismo tiempo, un artículo de Marcelo Carcanholo, presidente de la Asociación Latino-americana de Economía Política y de Pensamiento Crítico, era publicado en la revista (on line) Izquierda y titulado: “¿Por qué el gobierno de Dílma no es de izquierda? - La economía política de los gobiernos del PT”. (Izquierda, 57, Septiembre 2015, 41-45).
Según este analista, Lula no cambió la lógica económica de su predecesor, para no perder la credibilidad de los mercados y aún amplió ciertas reformas estructurales a favor de ellos. Él aprovechó de la coyuntura internacional favorable para una elevación de las tasas de crecimiento sin presiones inflacionistas y para desarrollar políticas sociales compensatorias. Eso fue el periodo 2002-2007.
El resultado fue lo que ya fue citado: reprimerización y desindustrialización relativa, es decir una gran vulnerabilidad frente al exterior. El receso de la coyuntura provocó efectos inmediatos. Para responder a la crisis de 2007-2008, se decretó una exoneración tributaria, una expansión del crédito y se protegieron mercados garantizados, esto en conjunto ha significado una tímida política anti cíclica en un océano liberal. A medio plazo eso acentuó el déficit fiscal, provocó el endeudamiento de las familias y estrenó un ajuste ortodoxo.
Al contrario, una política de izquierda habría terminado con las estructuras neoliberales, reduciendo la vulnerabilidad estructural exterior; promoviendo una modificación en la concentración de la renta; una ampliación del mercado interno y una expansión de la integración regional más allá que los acuerdos comerciales. Habría significado también políticas sociales y públicas que transcienden las medidas compensatorias, que finalmente deriven de la ampliación de las reformas neoliberales..
La conclusión del autor es que Dilma no es de izquierda, porque su propuesta política nunca fue de izquierda, y porque la alianza política y de clases del PT no fueron diferentes. Si ciertos intelectuales pueden pensar que esta posición es demasiado radical, la experiencia del MST en el terreno tiende a confirmar su pertinencia

lunes, 28 de septiembre de 2015

JORNADAS ANUALES DE CRISTIANOS/AS POR EL SOCIALISMO

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Barcelona, 17 y 18 de octubre de 2015

“El FUTURO IMPOSIBLE DE UN CAPITALISMO INVIABLE”

El capitalismo no sólo no es deseable, sino que parece cada vez más evidente que tampoco es viable y conduce a la humanidad a la barbarie. El proyecto europeo, tal y como está concebido y practicado en la actualidad, puede ser un ejemplo de ello, particularmente en los países de la periferia sur: desahucios, explosión de desigualdades, extensión de la pobreza por todo el continente y, en general, una profunda involución de derechos y un deterioro grave de la democracia.

Sábado 17 de octubre

10.00h Bienvenida.

10.30h Ponencia y diálogo: “El capitalismo no es viable y el TTIP”

Ramón Franquesa, Catedrático de economía de la Universitat de Barcelona.

12.00h Descanso.

12.30h Ponencia y diálogo: “Esta Europa no es viable y la crisis del Euro”

Pedro Montes, Economista del Banco de España durante más de 30 años,

Impulsor de la campaña por la salida del Euro.

14.00h Comida

16.30h Mesa redonda: “Hay vida fuera del capitalismo: alternativas”

Esther Vivas, activista e investigadora sobre movimientos sociales y consumo responsable; Arnau Alarcón, activista y miembro de la Cooperativa SOM ENERGIA, Josep Busquets, cooperativista y activista de la economía solidaria; Encarna Sánchez, experta en alimentación consciente y un representante de Asociaciones de defensa de los Refugiados (por confirmar)

18.00h Descanso

18,30h Trabajo en grupos

20.00h Cena

21.00h Paseo por Barcelona

Domingo 27 de octubre

10.00h Asamblea CPS

12.00h Eucaristía. Agradecimiento colectivo de CPS por los 90 años de Josep Seguí.

14.00h Comida y despedida

 

Casa San Ignaci Sarriá

Casa de ejercicios de los Jesuitas de Sarrià

C/ Carrasco i Formiguera

¿CÓMO LLEGAR?: Desde la estación de Sans, autobús V7 (deja en Vía Augusta, paralela a Carrasco i Formiguera). Si se va en coche tomar la Ronda de Dalt, salida Vía Augusta. Se puede aparcar dentro del recinto. Si se llega desde la plaza Catalunya son los trenes de Sarrià, estación Sarrià y subir por Vía Augusta.

TELÉFONO DE LA CASA: 93 205 81 34

El pago de las jornadas se hará en el momento de la llegada (el viernes 16, a partir de las 20:00h, y el sábado 17 a partir de las 9:00h)

Por favor, notificad vuestra participación en las jornadas antes del 5 de octubre

Contacto: Miguel Ángel e-mail: miguelcarmena@movistar.es tl. 91 754 16 82

DATOS PERSONALES

Nombre y Apellidos......................................................................................................................

Domicilio............................................................... Localidad........................................................

Teléfono................................................................ e-mail.......................................................

INSCRIPCIÓN (expresar el número de inscripciones)

* Inscripción a las Jornadas (obligatorio para todos/as) clip_image004 20€

SERVICIOS COMPLETOS (expresar el número servicios que se solicitan)

* Pensión diaria completa con habitación doble clip_image006  48€

* Pensión diaria completa con habitación individual clip_image006[1]  48 €

(Disponemos de 57 habitaciones, 37 individuales y 14 cuartos dobles. El precio por la habitación es el mismo en la doble que en la individual)

SERVICIOS SUELTOS (expresar el número de servicios que se solicitan)

* Desayuno clip_image004[1] 5 € 

* Comida clip_image004[2] 20 €

* Cena    clip_image004[3] 16 €

El papa Francisco habla “claro” ante el Congreso de Estados Unidos

 

Raquel Godos

EFE

Haciendo suya la "regla de oro" de "no hagas a los demás lo que no quisieras para ti mismo", el papa Francisco se dirigió ayer al Congreso de Estados Unidos de un modo "claro y conciso" para abordar asuntos claves en el país como la situación de los inmigrantes, la pena de muerte o la pobreza.

La histórica intervención del pontífice, la primera de un santo padre ante el Legislativo estadounidense, no tomó partido explícito por las políticas de unos u otros, demócratas o republicanos, pero sí fue firme en la posición de la Iglesia acerca de asuntos que en Estados Unidos resultan muy divisorios.

En este sentido, Brian Porter-Szücs, experto en catolicismo romano de la Universidad de Michigan, explicó a Efe que ejemplo de ello fue la alusión implícita del pontífice al aborto cuando habló de la protección a la vida, momento que aprovechó para virar su argumento de manera “sorprendente” y pedir la abolición de la pena de muerte, una práctica aún activa en EEUU.

“Mientras escuchaba el discurso del papa ante la sesión conjunta del Congreso me llamó la atención el contraste con otros discursos pronunciados por los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI en ocasiones similares”, dijo el experto.

Según Porter-Szücs, los papas anteriores adoptaron un “estilo retórico” que les permitió estar por encima de los debates políticos mundanos para que la Iglesia “pudiera conservar una postura distante, no partidista”, sin embargo es innegable que “Francisco tiene un enfoque diferente”.

“Habla directamente y, a menudo, específicamente sobre los asuntos que le conciernen. En realidad no difiere de sus predecesores sobre las cuestiones fundamentales, pero las trae a tierra de una manera que no hemos visto antes”, insistió.

Para Daniel Ramírez, profesor asistente de cultura estadounidense en la misma universidad, uno de los asuntos en los que el pontífice fue más claro fue la inmigración, presentándose a sí mismo como “hijo de inmigrantes” y recordando a los congresistas que todos ellos, sin excepción, también lo son.

“Cambió la discusión: ¿Qué hacer con los inmigrantes? Nos recordó que la mayoría de los pueblos de las Américas vinieron del extranjero y que en nuestro tratamiento hacia el extranjero desobedecemos la regla de oro (…) y que esa regla se aplica también a los humanos en todas las etapas del desarrollo”, afirmó.

“En otras palabras, los provida también deben ser proinmigrante”, señaló.

Pese a una fuerte demanda social y presiones tanto de la Casa Blanca como de grupos activistas, el Congreso estadounidense no ha sido capaz de ponerse de acuerdo para legislar sobre una reforma migratoria que ponga solución a las carencias, reconocidas por todos, que sufre el sistema.

El presidente de la Cámara Baja, el republicano John Boehner, fue el artífice de la visita papal al Congreso, pero como puntualizó en conversación con Efe la profesora Silvia Pedraza, también fue quien bloqueó “el esfuerzo de Reforma Integral de Inmigración” de carácter bipartidista que en 2013 logró el consentimiento del Senado.

“Tengo la esperanza de que el discurso del Papa abrirá esta puerta que se había cerrado con un cerrojo”, agregó Pedraza, un deseo que muchos de los congresistas defensores de la reforma migratoria también han compartido, ya que el debate al respecto está en horas bajas.

Francisco, que durante más de media hora planteó sus inquietudes a los legisladores en inglés, hizo alarde de sus dotes comunicativas pese a su falta de control del idioma y se refirió también a la necesidad de que los líderes políticos busquen el bien común.

“Un buen líder político es aquel que, con los intereses de todos en mente, aprovecha el momento en un espíritu de apertura y pragmatismo”, dijo el pontífice ante uno de los congresos más polarizados de la historia de Estados Unidos, a quien instó con vehemencia a cuidar del planeta, “la casa de todos”.

Un buen líder político -insistió- siempre opta por iniciar procesos en lugar de poseer espacios”.
Fuente: http://www.efedocanalisis.com/noticia/el-papa-francisco-habla-claro-ante-el-congreso-de-estados-unidos/

FUENTE: REBELIÓN.ORG

jueves, 17 de septiembre de 2015

Felipe VI se levantó y se fue

 

Visita oficial a Washintong
Aníbal Malvar
Lo que más me ha llamado la atención de la reunión de ayer entre Felipe VI y Barack Obama es que ninguno de los dos ha contestado preguntas a la prensa. Las preguntas no estaban prohibidas, o sea, que no disparaban a los periodistas. Pero:
–¿Hablaron, don Felipe, de la situación en Catalunya? –preguntó el corresponsal de El País en rueda de prensa posterior al vis-à-vis hiperpublicitado.
–Gracias –respondió nuestro rey, y se levantó y se fue.
No es una gracieta. El corresponsal de El País le preguntó eso a Felipe VI y nuestro rey contestó “gracias”. Y se levantó.
Hay cosas que el pueblo no debe de saber. Por ejemplo, de los temas que trata nuestro jefe de Estado con otro jefe de Estado.
–Gracias –respondió nuestro rey, y se levantó y se fue.
Así se gana el sueldo este señor tan alto.
–Gracias –respondió nuestro rey, y se levantó y se fue.
A mí, personalmente, que un gilipollas me tome por imbécil me suele sentar bastante mal, pero al ser mi jefe de Estado el que me toma por imbécil, o sea, me corto. Y le doy las gracias.
–Gracias.
Enviamos con nuestro dinero a este tipo heredero de Franco a hablar con otro jefe de Estado, en misión oficial, como representante de nuestro pueblo, y cuando un periodista del pueblo le pregunta inocentemente si han tratado de tal o cualquier cosa contesta:
–Gracias –y se levanta y se va.
–¿Para eso te hemos pagado el máster en Georgetown, Felipe, coño?
–Gracias –responde nuestro rey, y se levanta y se va.
–¿Y no le dijo usted a Obama nada de su promesa de cerrar la prisión ilegal e inhumanitaria de Guantánamo?
–Gracias –responde nuestro rey, y se levanta y se va.
28 de enero de 1959.
El filósofo alemán Theodor W. Adorno transcribe sus sueños:
Yo estaba en una pequeña habitación circular y muy alta. Había algunas personas sentadas en corro: los más poderosos del mundo. Se trataba de la negociación decisiva en torno al estallido de una guerra nuclear. De vez en cuando, alguno se levantaba sin pronunciar palabra y se volvía a sentar. Yo pensé: una partida de póker. Todos tenían caras muy sonrosadas. De repente, algo que no pude identificar delató que se había tomado la decisión de iniciar la guerra.
Un jefe de Estado, cual el rey Felipe VI, tiene la obligación de darnos las gracias. Incluso todo el tiempo. Ningún mérito aparente lo legitima a ser tu superior. Así que, por los menos, yo le exijo además de las gracias un par de explicaciones, ya que le pago su visita al Despacho Oval.
–Gracias.
–¿Cómo justifica que un representante del pueblo no responda a una pregunta del pueblo?
–Gracias.
Tenemos un jefe del Estado que no responde a una pregunta sobre el futuro de ese Estado. Será ignorancia o cobardía. O estulticia, quizás. O estrategia, que es peor. Pero que a nadie inteligente se le ocurra responder:
–De nada.
Fuente: Público.es


Más ricos los ricos, más pobres los demás

 

Torre Picasso, Madrid
 
 
Vicente Clavero
 
Son datos que han recogido recientemente los medios de comunicación:
– Entre 2007 y 2013 se duplicó el número de contribuyentes españoles que declararon un patrimonio superior a los 30 millones de euros (unos 5.000 millones de las antiguas pesetas). De 233 se pasó a 471 durante ese periodo, que abarca los años más duros de la crisis económica. Lo dicen las estadísticas del Ministerio de Hacienda. Lógicamente, en ellas no están incluidos quienes eluden sus obligaciones fiscales, con lo que la cifra real seguramente sea mayor.
– Si bajamos el listón al millón de euros de patrimonio (sin contar el valor de la primera vivienda y de los bienes consumibles), el aumento también ha sido espectacular. Un estudio de Capgemeni y Royal Bank of Canadá contabilizó en 2014 un total de 178.000 contribuyentes con ese volumen de patrimonio, frente a los 128.000 registrados en 2008, lo que representa una subida nada desdeñable del 40%.
– Según datos de la Autoridad Bancaria Europea, en 2013 había 133 directivos del sector financiero residentes en España con ingresos anuales superiores al millón de euros. Es decir, 33 más que en 2012. Su sueldo medio era de 2,18 millones y estaba por encima de los correspondientes a Reino Unido, Alemania, Francia e Italia. De esos 133 banqueros, el grupo más numeroso (64) lo formaban quienes tenían una retribución de entre dos y tres millones, incluyendo fijo y variable.
Mientras tanto:
– La renta per cápita nacional se situó en 18.198 euros en 2013, la cifra más baja desde el inicio de la crisis. El punto álgido se alcanzó en 2008, con 19.599 euros, y a partir de entonces ese indicador no ha hecho más que bajar. En consecuencia, los españoles somos  ahora 1.508 euros (250.000 pesetas) más pobres que hace siete años. Y son datos oficiales; en concreto, del Instituto Nacional de Estadística (INE).
– La Encuesta de Población Activa (EPA) señala que 3,7 millones de desempleados no percibían ninguna prestación del Gobierno al término del segundo trimestre de 2015, casi el triple que en 2007. De ellos, sólo 561.000 no habían trabajado nunca y, por tanto, no tenían derecho a cobrar ayudas. El resto, sin embargo, sí; pero las habían agotado porque se trataba de parados de larga duración.
– Uno de cada cinco españoles (concretamente, el 22,2%) viven por debajo del umbral de la pobreza, que se sitúa en 7.961 euros al año. Con la particularidad de que la proporción sube al 30,1% en el caso de los menores de edad.
– España, a día de hoy, es el séptimo país más desigual de la Unión Europea, y en el que más diferencia hay entre ricos y pobres de las grandes economía del continente, como señala un reciente informe de Oxfam Intermon. La situación sólo es peor en Bulgaria, Letonia, Lituania, Grecia, Portugal y Rumanía. Incluso hay tres países del antiguo bloque soviético más igualitarios que el nuestro: Eslovaquia, Eslovenia y la República Checa.
Un motivo de satisfacción –supongo– para cualquier Gobierno.

FUENTE: PÚBLICO.ES














lunes, 7 de septiembre de 2015

UNA POLÍTICA DIGNA PARA LOS REFUGIADOS

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DENUNCIA UNA VEZ MÁS LA SITUACIONDE LOS REFUGIADOS

Hay en el mundo un país que aún no conocemos.  El país de los refugiados lo habitan hoy más de 51 millones de personas. Tiene más habitantes que nuestro país. Y su población crece cada día. Cada cuatro segundos, una persona se convierte en refugiada.La guerra que no cesa, las  violaciones de derechos humanos y catástrofes naturales les obligan a huir de sus hogares.El desplazamiento del Sur al Norte en las actuales circunstancias es inevitable,No valen las alambradas, ni los muros, ni las deportaciones. Vendrán millones. La UE será conquistada por los hambrientos.

La Europa democrática es la que sostiene policías, militares, paramilitares y parapoliciales que golpean, torturan, encarcelan, para expulsar a los inmigrantes de estos países. Quieren conservar sus privilegios, desterrando, a miles de migrantes que huyen de las hambrunas y de las guerras que provocan precisamente los gobiernos europeos.

Los factores de desplazamiento están aumentando o sumando nuevas razones. La clásica migración económica persiste, porque a pesar de la crisis europea existe un abismo comparativo entre los países todavía aventajados –aunque estén estancados- y los empobrecidos. Pero a esta causa anterior se le suman las consecuencias de la migración ocasionada por los brutales conflictos militares y de violencia étnica y política que se están produciendo en derredor al mundo occidental. Mayormente, provocados por nuestros gobiernos. 

El estallido de grandes intervenciones militares occidentales en Oriente medio y próximo, y la respuesta de las propias oligarquías para el control político y religioso de la población, que han engendrado nuevos monstruos  reaccionarios  como  el  Estado  Islámico, o conflictos políticos que en su día auparon primaveras de cambio –y que han sido mayormente reprimidas- como pudimos ver en el Norte de África, están desplazando, en una huida desesperada, a cientos y cientos de miles de personas que tratan de esquivar la muerte. 

No obstante, en el futuro van a producirse nuevas causas que debemos prever, la migración ecológica. El desastre del modelo productivo global, basado en un crecimiento que desbordó desde los años 80 el límite de carga del planeta, y también en las energías fósiles y sus consecuencias en el calentamiento global, va a ocasionar en los próximos años y décadas nuevas carestías y conflictos de gran profundidad y crisis civilizatoria. Se trata de un inquietante cataclismo humano.

La pobreza causada por la explotación del Sur por el Norte se verá agudizada porque cada vez más los territorios tendrán menos agua dulce, menos fertilidad y más caos climático y contaminación. Quizá el mapa global se modifique, porque los espacios habitables se reducirán y podrán cambiar de referencia geográfica, y la pugna por ellos abrirán nuevos desplazamientos humanos y grandes tensiones, en los que la violencia, la enfermedad y la muerte engendrarán éxodos, choques y encontronazos cada vez más frecuentes.

Para que no siga adelante la crueldad de la Europa democrática en el recibimiento de las personas refugiadas, ha de apostar por unas políticas migratorias que garanticen que ninguna persona se desplace de su comunidad de origen por razones forzadas, sean económicas, políticas, culturales, religiosas, militares o ecológicas. Para ello debemos tomar consciencia que lo primero que habría que realizar es una política que permita desarrollarse en libertad a los pueblos del Sur –en todos los sures del planeta-, quitarles primero el pie del cuello, dejarles de explotar y arrebatarles sus recursos. 
En segundo lugar, modificar el sistema de relaciones de producción, que acabe con un modelo productivo ecológica y socialmente insostenible. Todo esto no se puede hacer de golpe y porrazo, se hará a pasos, pasos más cortos o más largos, pero que tendrán que tener claro el horizonte hacia el que se mueve. Porque la humanidad también se mueve, y ha de hacerlo hacia el futuro, y no hacia atrás ni necesariamente al lado

Publicado por José Ramón Montes González 

jueves, 3 de septiembre de 2015

En busca del impulso perdido

 

Josep Maria Antentas

A pocos meses de las elecciones generales, y en vísperas de las catalanas del próximo 27 de Setiembre, las tribulaciones estratégicas recorren Podemos y las fuerzas del cambio político y social. Tras un año de sobre-exitación demoscopico-electoral, al final de la escapada parece que el bipartidismo resiste mejor de lo esperado, sacando energías de donde apenas no quedaban.
Desde hace semanas todas las encuestas reflejan una tendencia electoral a la baja para Podemos. El circulo vicioso de la lógica electoral gira implacablemente. Si se instala cada vez más la idea de que el PP volverá a ganar ello tendrá un efecto desmovilizador en cadena, y si se reconfirma la percepción que el PSOE es el voto útil contra el PP, ello acarreará consecuencias letales para Podemos. El partido de Pablo Iglesias está en un momento delicado, moviéndose en el umbral de lo que puede ser un resultado que condicione de forma decisiva la política española o de un resultado que condene a Podemos a ser una fuerza de oposición importante pero sin potencial desestabilizador. Debido al sistema electoral, una ligera variación del porcentaje supone una diferencia abismal en escaños. La que puede certificar el estallido del bipartidismo o su renqueante supervivencia a pesar de todo. De nuevo, tan lejos y tan cerca.
Estamos en un momento decisivo en el que caben dos opciones: resignarse a que las elecciones generales acaben siendo un anti-climax a modo de decepcionante desenlace provisional de la dinámica abierta tras las elecciones europeas del 25 de Mayo de 2014. O bien, mover ficha, y buscar un revulsivo. Dos debates entrecruzados sobrevuelan la zozobra del momento. ¿Como construir la “unidad popular”? ¿Y como enfrentar al poder financiero doméstico e internacional a la luz de lo acontecido en Grecia?
Unidades populares y tribulaciones estratégicas
¿Qué es la tan manida “unidad popular”? Concepto casi atrápalotodo, corre riesgo de ser fetitchizado. Ambos términos de la expresión se prestan a todas las mistificaciones imaginables. Y a todos los doctrinarismos prescriptivos concebibles. En los debates actuales, la “unidad popular” se conjuga de tres formas: la primera, como una expresión retórica de construcción autoreferencial entorno a sí mismo, pero abriendo las listas electorales a independientes, como hacen las CUP en Catalunya. La segunda, como una alianza de aparatos políticos por arriba, como pregona IU, y como se ha construido Catalunya Sí que es Pot. Ambas opciones son abrazadas por Podemos, que bascula hacia una u otra en función del contexto y el lugar. La tercera, implica la voluntad de crear un movimiento popular participativo y plural, en el que en la tensión entre lógicas de aparato y confluencia por abajo se deslice hacia la segunda, y en la que los aparatos políticos se pongan al servicio de la creación de un movimiento abierto.
En algunos casos la elaboración de listas mediante primarias democráticas ha sido la vía para movilizar la participación por abajo, aunque con una lógica competitiva, como fue en Ahora Madrid. En otros, el procedimiento de elaboración de la lista no era el pivote del proyecto, que giraba entorno a la firme orientación y vocación movimentista del equipo impulsor de la iniciativa, decidido a construir un verdadero movimiento popular-ciudadano, como fue el caso de Barcelona en Comú. No hay un modelo acabado de como proceder, ni un ejemplo generalizable a replicar. Pero sí hay experiencias que apuntan, desde su diversidad, en esta dirección. Éste es el espíritu de Barcelona en Comú, de las Mareas Atlánticas, de las propuestas del Procés Constituent.
Pero el debate de la “unidad popular” no sólo abarca los procesos para conformarla, sino sus objetivos estratégicos y su concepción de lo que es “ganar” y de como se cambia la sociedad. Ni electoralismos superficiales, ni resistencialismos sin perspectiva, la articulación dialéctica entre movilización-autoorganización-trabajo electoral e institucional es la clave. Entonces, “unidad popular” ¿para qué? Para romper con el actual orden de cosas mediante la apertura de procesos constituyentes nacionales retroalimentados pero no subordinados y la aplicación de un plan anti-austeridad. “Procesos constituyentes” y “plan contra la austeridad” son conceptos elásticos que pueden interpretarse de formas diversas, pero en su conjunto designan un horizonte de ruptura formulado con voluntad de agregación de mayorías políticas y que parte de la necesidades reales y no de proclamas abstractas. Para conjurar las decepciones del mañana, sin embargo, cada vez se va haciendo más necesario, profundizar en las clarificaciones estratégicas y en la precisión de las tareas y de los objetivos programáticos (que en ningún modo pueden ser leídos como meras sugerencias de cumplimiento optativo como desafortunadamente señaló la alcaldesa de Madrid Carmena) de los gobiernos “populares”.
El rasgado espejo helénico
Las posibilidades de una ruptura con las políticas de austeridad en el Estado español se reflejan estos días en el espejo griego. Un espejo en las que brillan una imágenes del cambio menos nítidas e impolutas de lo deseado. La situación griega desincha las ilusiones de cambio fácil y placentero y desmonta el esquema simplista y linial construido tras la eclosión de Podemos de: voto=victoria electoral rápida=cambio de políticas. El camino es bastante más pedregoso. Y lo que está por venir.
Hay, sin embargo, dos lecturas posibles sobre la rendición de Tsipras. La primera: no se pueden cambiar las cosas. La segunda: no valen las medias tintas. Una conduce a la parálisis y al desánimo, la otra fuerza a sacar conclusiones estratégicas imponderables. La crisis de Syriza ha marcado la primera gran diferenciación interna del movimiento contra la austeridad desde el estallido de la crisis. El fiasco Tsipras pone encima de la mesa las inconsistencias de los enfoques neoreformistas que buscan cuadrar un círculo imposible. No se puede vencer a loshooligans de la austeridad sin despeinarse. Hay momentos en que es necesario escoger. Sino, la realidad, o sea la Troika y el poder financiero, escoge por ti. ¡Imposible acabar con el bulldozer de la austeridad sin ir a por todas y buscando ingenuamente el acuerdo con los mismos que la imponen!
Detrás de la lógica de Tsipras y de quienes la apoyan desde las filas de la izquierda europea está la apelación al mal menor y a la responsabilidad. No es posible la ruptura. Ella conduce al abismo. No hay cambio estructural posible. Finales de partida, pues. En realidad, ésta es la más irresponsable de todas las estrategias. No hay nada más imprudente que levantar expectativas y no satisfacerlas por cobardía y timidez, nada más insensato que esperar concesiones de la Troika si ésta no hace frente a una amenaza de ruptura real. Para conseguir reformas hay que jugar a la ruptura. Lo ha sido siempre a lo largo de la historia, y más en los tiempos que corren. No tener un Plan B equivale en realidad a no tener un Plan A.
La situación no admite medias tintas ni soluciones epidérmicas. La radicalidad, en el sentido de ir a la raíz de los problemas, se antoja hoy ineludible. El desafío de “intentar ser tan radical como la realidad misma”, retomando la conocida expresión de Lenin, aparece ahora con una fuerza inusitada. Sin embargo, estamos en un contexto complejo y contradictorio. La repolitización contemporánea llega tras décadas de despolitización. El reinicio de la auto-organización aún no puede compensar la descomposición histórica de los instrumentos políticos y sindicales tradicionales. El gran malestar social va de la par a un bajo nivel de conciencia política, y la radicalización social está aún confinada a un horizonte capitalista-consumista. Las expectativas de cambios reales se ven mermadas por décadas de retrocesos y por la ausencia de referencias alternativas concretas, y la efervescencia social va paralela a bajos niveles de organización estable y a una debilidad general de la izquierda. Todo ello favorece la cristalización de alternativas políticas portadoras de proyectos de cambio superficial y de estrategias inconsistentes cuando llega el momento de la verdad. De ahí se derivan los impasses actuales.
Por ello el apoyo a Tsipras por parte de la dirección de Podemos es un error estratégico revelador de un tacticismo cortoplacista sin salida. Si el primer ministro griego gana las elecciones, ello puede trasmitir la impresión ficticia que Podemos está con los ganadores. Pero no nos engañemos. La posible victoria de Tsipras este 20 de setiembre poco tendrá que ver con la del pasado 25 de enero. Es ya la de un Tsipras sin otro proyecto que implementar la política de la Troika (secundada por el poder financiero y económico griego). En realidad, respaldar a Syriza ahora es una huida hacia adelante que asocia a Podemos a un proyecto fallido y capitulador, que sólo ahondará los atolladeros estratégicos ibéricos. Es difícil vender ilusión y esperanza en el Estado español avalando a quien la ha enterrado en Grecia. Y no lo es menos criticar los recortes de Rajoy o Mas y justificar los de Tsipras.
Ante este escenario, no se trata ni de adaptarse a las claudicaciones que instalan un ‘no se puede’ sin fin como horizonte estratégico y vital, ni de contentarse con resistencialismos autoproclamatorios estériles. Es la ahora de pelear por la mayoría, de ofrecer un camino alternativo al no future de la austeridad grunge. Ello implica articular radicalidad y espíritu de confluencia, voluntad de ruptura y disposición a ensuciarse y a gestionar contradicciones. Sólo los sectarios confunden radicalidad con aislamiento, caínismo, y diferenciación programática permanente. Sólo los que tienen miedo a afrontar seriamente la aventura de un cambio de modelo confunden voluntad de mayoría, de unidad y de confluencia con la adaptación política a los angostos márgenes de lo posible.
Cambiar el ritmo
La realidad se ha reflejado más compleja, tortuosa y material, y menos esquemática, lineal, comunicativa y discursiva de lo teorizado por la dirección de Podemos. La lucha política es más enrevesada de lo que concibe la hipótesis populista, tanto en su variante laclauiana estricta como en sus acepciones más genéricas. La agregación de mayorías populares es menos evolutiva de lo pensado y el combate político es más amplio que su dimensión comunicativa. La estrategia electoral por sí sola se queda coja si no se inserta en la construcción de un movimiento popular real y arraigado, y la política de partido sin política de movimiento se queda rápido sin combustible.
La dirección de podemos vio la los límites de la fórmula Podemos el pasado 24M, cuando sus resultados quedaron debajo del PSOE y por debajo de las candidaturas municipales de confluencia. La propuesta de presentarse a las generales ampliando la lista de Podemos a otros colectivos con el esquema “Podemos-XXX” y buscando alianzas con ICV en Catalunya, Compromís en el País Valencià, el MES en Baleares y las Mareas en Galicia es, sin embargo, una solución demasiado parcial a un problema más de fondo. Es una fórmula muy tímida para solucionar un problema muy profundo: la imposibilidad de Podemos de ganar las elecciones generales.
Es necesario una sacudida de más hondo calado. Un cambio de ritmo que altere la tendencia la baja. No es hora de avanzar con piloto automático, ni de actuar como un lento motor diesel, sino como un explosivo coche de rallies. Ahora toca demostrar reflejos rápidos. Todas las organizaciones envejecen y más en la época de lo instantáneo y lo espurio, de la sociedad fast-food. Su proceso de nacimiento, consolidación, y estructuración no es rectilinio ni constante, e implica saber navegar en aguas turbulentas y a contracorriente y más en un momento de crisis en las que “el tiempo está fuera de sus casillas” recordando a Hamlet. Pensarse que uno va viento en popa “a la Kautsky” (pero en versión acelerada y a cámara rápida) es el mayor de los errores estratégicos. El mayor de los aventurismos. Es, pues, la hora de los revulsivos, de actuar como verdadera “caja de velocidades” en expresión de Daniel Bensaïd. De sacar nuevos jugadores en el terreno de juego, y de cambiar el esquema y el ritmo del partido. Y ello pasa por asumir la vía de la “unidad popular” y de la confluencia por abajo en la estela de los éxitos municipales del pasado 24M, y no de los acuerdos aparateros ni de las auto-proclamaciones afirmativas.
Pensar estratégicamente hoy requiere una mentalidad abierta para comprender situaciones tan diferentes y en apariencia contradictorias como la esperanza que representa Jeremy Corbyn en Gran Bretaña, renacida inopinadamente del corazón del vetusto partido laborista; como la necesaria ruptura de Syriza y el apoyo de la Unidad Popular griega; o como la lucha por confluencias y unidades populares participativas y por abajo en el Estado español. Tras todos estos procesos diversos, que se concretan en formas dispares (¡y disparatadas!), hay sin embargo que trabar una bien firme voluntad de ruptura con un orden económico y político insoportable que exige tanta innovación estratégica como firmeza de principios e incorruptibilidad de voluntades.
Profesor de sociología de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB)
@jmantentas

Fuente: Público.es

lunes, 31 de agosto de 2015

CPS CON LOS EMIGRANTES

Continúa el crimen de Lesa Humanidad que el capitalismo y la UE están perpetrando contra decenas de miles de personas forzadas a migrar, generando una terrible hecatombe, ante la cual CRISTIANOS POR EL SOCIALISMO no nos podemos quedar callados, y ante la que no podemos cometer la obscenidad de adoptar por ciertas las teorías falaces que buscan echarle la culpa del drama solo a unas supuestas “mafias”.

Echarle la culpa a las supuestas “mafias de migrantes” es buscar encubrir a los verdaderos responsables. El Capitalismo es el responsable de esta tragedia: los que se lucran del sudor ajeno y del saqueo del planeta. Las transnacionales inflan sus fortunas en base a la tortura de los pueblos: viabilizan el saqueo mediante guerras imperialistas y paramilitarismo. 85 multimillonarios poseen una riqueza igual a la riqueza compartida por la mitad de la población del planeta; 3.570 millones de personas que sobreviven explotadas en socavones, teniendo que comer de los basurales, teniendo que vender sus órganos o su sangre, teniendo que prostituirse desde la infancia, o teniendo que empeñarse en éxodos terribles, cuya culminación no será otra que la muerte por ahogamiento o el ahogamiento en vida, teniendo que padecer explotación extrema en la Europa-Fortaleza, en caso de sobrevivir al viaje.  

En el pesquero, que naufragó a 70 millas de las costas de Libia y 120 millas de la isla italiana de Lampedusa, viajaban 950 personas, de ellas 40 ó 50 niños y cerca de 200 mujeres. Al menos son 1.650 los inmigrantes que han fallecido este año en su intento de cruzar el Mediterráneo para llegar a las costas italianas, 400 la pasada semana y cerca de 900 el sábado. La agencia de la ONU para los refugiados denuncia la falta de medios contra la llegada masiva de inmigrantes. En tan sólo cuatro meses de este año se han registrado ya la mitad de los muertos de 2014, cuando fallecieron 3.500 inmigrantes.

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La jefa de la diplomacia europea, Federic Mogherini, guarda un minuto de silencio al inicio de la reunión de urgencia  en Luxemburgo para tratar la política migra-toria. Puro cinismo, cuando con sus políticas están empujando a las personas inmigrantes a la muerte.

 

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