miércoles, 5 de febrero de 2014

SEMOS EUROPA



 
Primero fue el Mercado Común, luego la Unión Económica y por fin la Unión Europea, simulacro diferido de lo que sigue siendo puro mercado, lonja de contratación, compraventa y almoneda, conciliábulo de verduleras y carniceros.  Los valores culturales presuntamente compartidos, las tradiciones comunes, la religión y la filosofía, pura filfa, camuflaje y parafernalia, la única libertad es la libertad de mercado, la libre circulación de mercancías y de mercaderes, no de personas. Las viejas fronteras no se han borrado, algunas están más vivas que nunca, nacionalismos atávicos, banderas y banderías, el fratricidio antes que la confraternización, la Europa de las fratrias , de las patrias chicas y provincianas, del ADN y del RH. En Bruselas, burócratas y tecnócratas supervisan las transacciones, penalizan, recortan o presionan a los gobiernos subsidiarios. El  Parlamento Europeo se convierte muchas veces en el retiro de viejos guerreros de la política, jubilación bien remunerada, horarios cómodos, dietas de lujo y discreción garantizada, exilio dorado. El 50 por ciento de los ciudadanos españoles convocados a las elecciones europeas declinará comparecer ante las urnas. Bruselas no es sinónimo de unidad, su nombre es una amenaza: Bruselas dicta, impone, recomienda bajadas de sueldos, despidos más baratos, más protección y más recursos para las entidades bancarias y financieras.
En la España preuropea de los años sesenta y setenta, fuera del mercado común, en la España apestada por el franquismo, los españoles se sentían más integrados en Europa, aunque fuera a través del festival de Eurovisión. Abundaban en los cines las películas francesas, inglesas, italianas y hasta soviéticas con reparos. Londres era la meta de la modernidad, los Beatles, la Carnaby Street de Mary Quant y el Free Cinema, el modelo sueco y las canciones francesas e italianas, los provos holandeses, los hijos de Mayo del 68… Europa todavía era un sueño que hoy se ha transformado en pesadilla. Alemania va ganando la tercera guerra mundial sin disparar un tiro, la bandera europea es el euro, la moneda única, solo nos hemos puesto de acuerdo en lo monetario. Europa nos ajusta las cuentas, Europa a cara y cruz. Norte contra Sur,  Atlántico contra Mediterráneo, Europa de dos velocidades, Europa rigurosamente vigilada por los guardianes del sistema capitalista. Cayó el Muro de la Vergüenza y hoy las vergüenzas están más repartidas y a la vista.
La historia común europea es una crónica de agravios, de luchas intestinas de guerras mundiales o de andar por casa, guerra de los cien años, de los treinta, de los siete, guerras y guerrillas, genocidios y cruzadas, del imperio romano a los tercios de Flandes y a las SS, con la bendición del Papa de Roma, hogueras para los herejes, hambrunas a la sombra de los palacios. Cuando oigo hablar de tradición europea, de legado común y patrimonio espiritual echo mano a los manuales de Historia o a la Wikipedia. Esta es su Europa, quédense con ella.

Por: Moncho Alpuente

Fuente:Público.es

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