martes, 7 de enero de 2014

LUCES Y SOMBRAS DE UN AÑO QUE SE VA Y OTRO QUE LLEGA


¿CONTADO, PESADO, MEDIDO?




LUCES Y SOMBRAS DE UN AÑO QUE SE VA Y OTRO QUE LLEGA
José María García Mauriño
1 de Enero de 2014.
Ha pasado un año 2013 en el que hemos sentido el dolor de los terribles recortes que Rajoy ha hecho a la ciudadanía. Hacemos  memoria crucificada del número creciente de mujeres y hombres a los que en este año pasado, el paro, la ausencia de servicios, de vivienda, de recursos ...ha hecho sufrir más de la cuenta. Se ha profundizado la desigualdad de pobres y ricos, se ha avanzado enormemente en la situación de pobreza y miseria de todo el país.
Pero, también hacemos memoria esperanzada de compañeras y compañeros que también durante todo este año han estado dando la cara por los demás, en la calle, en las mareas verde y blanca, por la educación y la sanidad, o plantando cara a los desahucios que dejaban a familias enteras sin vivienda.
Queremos hacer memoria crucificada de miles y miles de ciudadanos/as que han sufrido la violación constante de los derechos humanos. De la falta de reconocimiento de los derechos sociales y laborales, adquiridos en décadas de luchas, y el dolor que ha supuesto ese desprecio jurídico.
Y a la vez, queremos hacer memoria esperanzada de las personas y colectivos que han tomado seriamente, como nunca, conciencia de sus derechos y han sentido la indignación en su piel como si estuviera en carne viva
Hacemos memoria crucificada de los desmanes e injusticias de la corrupción que ha invadido a todas las instituciones políticas, económicas y financieras del país, de sus salpicaduras y del desencanto y falta de credibilidad que produce. La mayoría de los ciudadanos estamos hastiados de tanta podredumbre moral, y corremos el riesgo de asumir la corrupción como una realidad inevitable o, lo que es peor, adoptar una actitud apática que nos aleja de la participación democrática, sobre todo cuando contemplamos su imperturbabilidad, frialdad y cinismo ante las graves acusaciones. Niegan la evidencia, son incapaces de reconocer errores y menos dimitir, siempre amparándose en el privilegio de la inmunidad parlamentaria
Pero, al mismo tiempo, hacemos memoria esperanzada de muchísimos hombres y mujeres que buscan maneras diferente de hacer sociedad, y de tejer la vida civil. Es decir, creemos en la urgente necesidad de unir fuerzas desde las bases para hacer frente a la barbarie capitalista, y la plena asunción e intensificación de la lucha de clases como único camino para poner toda la riqueza al servicio del pueblo y todo el poder en sus manos.
Amanece un nuevo año 2014 con una perspectiva nada clara. A pesar de las mentiras de los políticos augurando un año de crecimiento económico y bienestar social, no nos lo creemos. El problema no está en crecer sino en repartir. Recortes económicos, recorte de libertades, y represión policial, es lo que nos espera. Una crisis de dimensiones planetarias, tan grande como el mundo en que vivimos no desaparece de un año para otro. El hambre sigue siendo el mayor problema planetario Y el hambre no puede esperar. La corrupción, el ocultamiento, la falsedad, o, simplemente, la mentira, no tienen barreras ni fronteras. Tampoco las tiene la codicia, la injusticia, la usura, pero sí las hay, en cambio, para el bien común, para la justicia, para la cooperación, para la hospitalidad y los derechos humanos.
Y hay que seguir resistiendo a esta barbarie capitalista que lo único que hace es acumular. Se trata de no resignarse ante los recortes o reformas que van a seguir, de rechazar esa frivolidad política de quienes miran para otro lado. No vamos a permitir que nos recorten la esperanza. Se trata de defender constantemente los valores del civismo como por ejemplo, perseguir el bien común, la valentía por decir la verdad, la cultura de la ejemplaridad, el sentido de la profesionalidad, la cultura de la vida frente a esta cultura de muerte. Y no cansarse nunca de luchar, de debatir, de gritar, de movilizarse, de organizarse. La calle es el único espacio donde no ha metido mano el capitalismo. Nada de resignación, esa droga que adormece el espíritu, propia de aquellos que se quedan en casa, silenciosos.
Tenemos que seguir resistiendo. O sea, vomitando el consumo, vaciando los estadios, apagando los televisores, limitando el uso de los móviles; vistiendo con limpia sencillez, fundiendo esas joyas que no hacen lucir a la sana humanidad. Que no nos domestiquen con sus regalos envenenados ni nos adormezcan con los nuevos opios del pueblo. Ese progreso no hace al ser humano. Hay que resistir impertérritos, abrazados, cantando sonrientes, soportando. Que eso es lo que humaniza.
Resistir, gritar y cantar. Recordamos a Mª Dolores Pradera con la letra hoy olvidada de H. Guaraní: “si se calla el cantor muere la vida, porque la vida misma es todo un canto”, y hoy la hemos convertido en inacabable llanto. “Si se calla el cantor, los obreros del puerto se preguntan quién habrá de luchar por sus salarios; que no calle el cantor porque el silencio cobarde apaña la maldad que oprime”.
Seguiremos gritando, cantando, porque el canto da fuerzas para resistir. No bastará sólo con gritar y cantar, pero no podemos prescindir del grito ni del canto: habrá que trabajar mucho, fuerte y con talento para recuperar tantos derechos perdidos, o sustituidos por otros deformados. Pero la canción sostiene el cuerpo e ilumina la mente. ¿Cómo íbamos a olvidar el viejo fandango: “la hierba de los caminos la pisan los caminantes; la dignidad del obrero la pisan cuatro tunantes de esos que tienen dinero”? Repetimos ese verso de Machado “caminante no hay camino se hace camino al andar”. Tenemos un año entero por delante para seguir caminando por las sendas de la Utopia.












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