jueves, 15 de marzo de 2012

Prevaricación, ética, fines y medios

 

BALTASAR GARZÓN

 

Miguel Ángel García Carmena, CPS Madrid

A raíz de la sentencia condenatoria por prevaricación al juez Garzón por el caso de las escuchas ilegales a los abogados del caso Gurtel, me he planteado si analizamos los hechos y propuestas con los mismos valores éticos, lo que viene desde los nuestros( izquierdas), que la de los otros (derechas) y si en la vida política y social actual se está imponiendo el “vale todo” para conseguir los fines perseguidos.

Estas pregunta me han venido a la cabeza, al escuchar a personas de mi más alta consideración política, intelectual e incluso poética, con los que habitualmente estoy de acuerdo y que han manifestado mayoritariamente opiniones descalificatorias para el Tribunal que dictó la sentencia o el Tribunal Supremo , lindezas como su perdida de legitimidad, soberbia clasista de los vencedores de la Guerra Civil, objetivo preparado de antemano (prevaricación de los jueces), comparar a nuestros jueces con los jueces nazis, como si todo fuese el producto de una conspiración de los franquistas, que se han hecho con el máximo órgano judicial y las instituciones democráticas.

La mayoría de estas críticas, además de las descalificaciones, no se centraban o incluso no aparecía ninguna noticia sobre el hecho objeto de la sentencia, que no era otro que las escuchas ilegales y el Derecho de Defensa en un sistema democrático y se ceñían sobre otros temas que el juez Garzón a trabajado con valentía y honestidad como el narcotráfico, terrorismo,corrupción o crímenes contra la humanidad.

Sin ser experto en leyes, hasta ahora yo creía que uno de los pilares del estado democrático eran la erradicación de las escuchas ilegales, el derecho de defensa y la eliminación de la tortura Me acuerdo todavía cuando en el franquismo nos detenían, nos torturaban, y las declaraciones hechas ante la policía eran suficientes para emitir condena.

Me pregunto que hubiera pasado en el futuro, si la sentencia de estas escuchas hubiera sido absolutoria, la previsión que se puede hacer es que ,no este juez, sino otros , podrían intervenir nuestras conversaciones, con nuestros abogados y en definitiva vulnerar el derecho de defensa, que solamente en nuestra legislación está justificada con mucha rigurosidad solo en caso de terrorismo y que esté en juego la vida de personas.

Yo he vivido situaciones de gente de “mucha ética”, que justificaban por ejemplo la tortura, por ser realizada para un buen fin. En el franquismo se torturaba, se detenía, pero era por un buen fin, como era para muchos la salvaguardia de la paz, la estabilidad , el gobierno, (lucha contra el enemigo, comunistas,anarquistas, etc), en ese mismo momento otras autoridades en otros países detenían y torturaban, también con un fines para ellos loables (lucha contra el enemigo: disidente, fascista, etc.).

Parece como si existiera una verdad, que no ponemos en duda si viene de “los nuestros”: nuestro partido, nuestro periódico, nuestra lealtad es acrítica, no nos preocupa si los hechos no refrendan la opinión, si desgasta al enemigo ,el fin es bueno. No digamos nada de los miles de muertos y destrucción de infraestructuras ,de las últimas décadas en conflictos como los de Vietnam, Camboya, Irak,Afganistán, Yugoslavia, Libia, Siria..., si el fin es bueno como implantar la democracia, armas de destrucción masiva, matar a población civil,etc. (la mayor parte mentiras, petróleo e imperialismo).

Con un poco de ironía,, podríamos simplificar y funcionar con pocos principios como:

1.- Todo lo que digan nuestros enemigos no es correcto, debemos pedir y hacer lo contrario.

(A veces los enemigos no están claros)

2.- Nuestros enemigos son unos fascistas y para los otros sería : son unos utópicos, anti sistema,...

Para mi, sigue siendo importante redefinir nuestro trabajo, basado en una ética que no puede desligarse de los medios que utilicemos para conseguir nuestros objetivos, no vale todo, resume bien lo que pienso esta frase de Simone Weil “El futuro se hace con la misma substancia que el presente” o también lo referido (1) en un “articulo sobre Bertran Russell y la ética aplicada a las ciencias que defendieron los ilustrados del siglo XVII que rechazaba la idea de que el fin justifica los medios, manteniendo firmemente que los medios tienen primacía sobre los fines. Para ellos la obediencia a las leyes (leyes justas), proceder metódicamente de acuerdo a un método adecuado y transparente , era prioritario...No hay que esforzarse mucho en argumentar que poner los fines por encima de los medios constituye una perversión que puede destruir una sociedad “.

(1)El valor del fracaso digno. José Manuel Sánchez Ron.El Pais 11/11/2010

11/3/12

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