martes, 29 de octubre de 2013

BEATOS




Circo romano, Tarraco, aquí sí hubo mártires


TARRAGONA, UNA TRAICIÓN


Ante este hecho de las Beatificaciones de 522 mártires en Tarragona el día 13 de Octubre, Lo primero que nos preguntamos es si fueron en realidad mártires. No queremos ser cómplices con el silencio de ese hecho tan llamativo, Llamamos la atención por lo que puede suponer de traición a la Historia de España en los años pasados. Y también una traición al sentir cristiano en la actualidad. No fueron asesinados solamente esos 522 mártires que ahora celebra la jerarquía de la Iglesia católica, sumados a esos otros 498 del año 2007, fueron muchos más que no están contabilizados en las actas eclesiásticas. No es esta la memoria histórica de la verdadera Historia de España ¿Dónde se mencionan los miles y miles de asesinatos que cayeron bajo la impunidad franquista? Y los ejecutaron con el agravante de que a todos estos los mataron “en nombre de Dios”. No se puede afirmar en una Misa multitudinaria que fueron mártires por defender la fe. Hay implícitas muchas motivaciones de tipo claramente político. Fueron asesinados por defender sus creencias políticas y religiosas, las dos cosas mezcladas a le vez. La Historia hay que escribirla al derecho, no con los renglones torcidos de la conveniencia de los poderes de la Iglesia, apoyados y enaltecidos por la política de las clases dominantes.
Pero hay más. Esta jerarquía afirma hipócritamente que este es “un acto de perdón y de mutua reconciliación”. Que no pretende abrir heridas y que no va contra nadie. Desde luego, con este acto sí que se siguen abriendo heridas, al despreciar a los otros mártires republicanos, porque no hay mayor desprecio que no hacer aprecio. Y sí va en contra del dolor y sufrimiento de todos aquellos que cayeron en las cunetas, en las fosas comunes, o en la pared de los cementerios y que todavía no han encontrado el reposo que se les debe a los muertos. Ni siquiera han tenido la decencia de tener un recuerdo para el cardenal Arzobispo de Tarragona, Vidal y Barraquer, que por sentido cristiano y eclesial no quiso firmar la carta colectiva con la que los obispos españoles apoyaron la sublevación de Franco en 1937.
La intervención del papa por videoconferencia ha sido de calculada ambigüedad. Desde luego, no ha exaltado este acto concreto. Pero, por una parte se ha mantenido en una formulación abstracta y genérica sobre el martirio y la generosidad de los creyentes. Por otra, estaba implícito el apoyo a la iglesia de España del siglo XX. Es decir, el respaldo de los obispos al golpe de Estado de Franco y la siguiente guerra que fue tildada de “cruzada” por los mismos.
No se ha hecho referencia a los muchísimos españoles mártires que, por defender su ideal (la fidelidad a Dios está en la sagrada conciencia) de una España libre y republicana, como las últimas recordadas “Trece rosas” o los muchos curas que fueron ejecutados por las tropas franquistas por haber estado defendiendo a los pobres y trabajadores de sus parroquias. Todos ellos y ellas fueron objetos de denuncias, con frecuencia por curas y laicos católicos, y ejecutados por las tropas de Franco, y muchas veces sin proceso judicial.
Y para más agravio, la presencia de ministros del Gobierno, de Justicia y de Interior, el presidente del Congreso, J. Posadas, el de la generalitat Artur Mas y un alto representante de Ejército, en este acto religioso. ¿Acto religioso o acto político? ¿Otra vez el “nacionalcatolicismo”? Las autoridades políticas no tienen ningún papel en actos de esta naturaleza. No han entendido o quieren entender que la Constitución dice que el Estado es aconfesional, es decir, laico, y que reclama una nítida separación de la Iglesia y el Estado.
Finalmente, creemos que esta jerarquía ha perdido una hermosa ocasión para hacer explícito el mensaje de Jesús de verdadera y auténtica reconciliación entre hermanos que se mataron unos a otros y que todos son hijos del mimo Padre del cielo.

José Maria Garcia Mauriño
15 de Octubre de 2013







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