miércoles, 24 de agosto de 2011

Julio Lois, in memoriam





Ayer, 22 de Agosto del 2011, mientras se apagaban los ecos de la JMJ, moría Julio Lois, compañero querido, que fue profesor de la Facultad de Teología de Salamanca, un hombre entero, un cristiano ejemplar.
Nació en Pontevedra el año 1935 y colaboró desde joven en los grupos especializados de Acción Católica (JOC, HOAC). Tuvimos allí amigos comunes, en los años en que yo estudiaba en Poio, hacia el 1960, amigos que le han seguido admirando a través de los años. Estudió Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela… pero abandonó la abogacía para servir el evangelio, desde posturas de compromiso máximo.
Ha sido profesor de Teología, en la Universidad Pontificia de Salamanca, donde enseña desde el año 1985, como encargado de cátedra… No pudo pasar del “encargo”, pues en Roma no le dieron nunca el “nihil obstat” para ser profesor titular, porque no entendían su compromiso por la gente de pueblo (en Vallecas), porque no comprendían ni aceptaban su teología al servicio del amor del Reino, abierto a todos, en fraternidad gozosa, cercana….
Julio (¡querido Xulio!) elaboró su pensamiento desde el compromiso social con los movimientos obreros, en una línea vinculada a la Teología de la Liberación. A su juicio, sólo se puede pensar a Dios desde la solidaridad activa con la causa de los pobres.
Su cristología ha tenido y tiene como objeto el “desentrañar la significación liberadora” de la vida de Jesús. Entre sus obras:
Fe y Política (Madrid 1977);
Los movimientos cristianos de base en España (1991);
Jesús de Nazaret, el Cristo liberador (Madrid 1995);
La experiencia del Resucitado en los primeros testigos y en nosotros hoy (Vitoria 2003).
Yo mismo le pedí hace años que escribiera un libro “compendio” de su vida y su experiencia, y así lo hizo, escribiendo un texto admirable: El Dios de los pobres (Secretariado Trinitario, Salamanca 2005). No es que Dios sea pobre en sentido externo, sino que se hace “pobre” al dar su vida, al darse a sí mismo, desde en centro de su creación, haciéndose creación (ser humana), para realizar así su camino divino de amor y de fiesta, en la vida de los pobres.
La última vez que le vi fue hade dos años en A Coruña, luego nos hemos cruzado un par de correos… Me hablaba en ellos de su deseo de vivir hasta el final al servicio de la Vida de Dios encarnada en este mundo de sufrimiento, al servicio de su “pastoral”… Fue un hombre de inmensa paz, crítico radical, pero desde el testimonio la vida, sin gestos altisonantes, sin críticas mezquinas… Fue hombre de todos, en diálogo con obispos y obreros, con gente del barrio-barrio de Vallecas y con profesores…
Fue hombre de paz, por eso le eligieron presidente de la Asociación Juan XXIII, porque podría representar a todos…Fue amigo de los pobres… y amigos de sus amigos, un inmenso intelectual, que prefirió dedicar su vida a la pastoral real de la vida (de los jóvenes) más que a escribir grandes libros (¡para eso estás tú, Xabier, me decir!, con su inmenso humor galaico, hecho de ternura y de sabiduría.
No quiero hablar más de él. Seguro que lo harán otros, con más tiempo, con más dedicación. Pienso que se celebrará en Madrid un funeral oficial, presidido por su obispo, Mons. Antonio Rouco… Me quedaré triste si no lo hubiera.
Para completar su semblanza bastará con entrar en Google… poniendo Julio Lois. Podrá encontrarse allí una entrevista con J. J. Vidal, del tiempo en que Lois era presidente de la Asociación Juna XXIII.
Muchos le han olvidado, pero sus amigos y compañeros le dedicaron un homenaje ejemplar en Seguimiento de Jesús y teología. Homenaje a Julio Lois Fernández (Verbo Divino, Estella 2006).

Publicado en Redes Cristianas

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