miércoles, 17 de diciembre de 2014

SEÑALES DE NAVIDAD

 
Un año más acudimos a la cita -entre perezosa e ilusionada- de la Navidad. No voy a hablar del ruido convencional que se organiza en torno a ella y de las sombras que la amenazan, que son el resultado de este mundo hosco y violento, sino de los sentimientos más auténticos que la Navidad despierta en nosotros, de la abundancia del corazón, del pensamiento limpio más allá de la impotencia de las palabras y de los discursos retóricos que solo arañan levemente la realidad, de la indiferencia e inercia de las cosas…
Necesitamos la Navidad para soportar y afrontar los golpes de la vida, sus injurias y quebrantos, sobre todo para aproximarnos de alguna manera el dolor de los más débiles, de los olvidados e invisibles. Creemos en la Navidad de los sencillos –y de quienes queremos estar con ellos- y deseamos vivirla. Necesitamos la Navidad que traiga fortaleza a nuestra fragilidad, modestia a nuestra vanidad, silencio a nuestra palabrería, compañía a nuestra soledad, calidez a nuestra indiferencia, solidaridad con el inmenso latido del mundo.
Creemos en la Navidad de la misericordia y de la confianza y queremos ser fieles a ella, con alegría y entusiasmo, con humildad y esperanza.
Animado por estos sentimientos, os deseo una feliz Navidad.

Santiago Alvarez Cantalapiedra
Rivas-Vaciamadrid, diciembre 2014






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