lunes, 19 de noviembre de 2012

MANIFIESTO CPS 2012

 
PB170261

MANIFIESTO CPS 2012
Denuncia profética ante la crisis actual: «Hay muchas maneras de matar»
El colectivo de CRISTIANOS/AS POR EL SOCIALISMO, siempre atento al sufrimiento de los pobres, los necesitados y los más débiles, alza la voz denunciando el panorama de muerte que actualmente estamos sufriendo. Queremos dejar constancia de las consecuencias tremendas que se deducen de esta crisis. Es la crisis del sistema capitalista en su fase neoliberal.
1.- Una crisis global que roba el futuro a la humanidad
El capitalismo ha pervertido la economía, tiene su propia lógica: aparta la economía del bien común de la sociedad. La crisis actual es una crisis multidimensional y sistémica. La crisis económica se está produciendo en el seno de otras dos crisis más graves:  por un lado, aquella que hunde a una porción significativa de la humanidad de todas las partes del mundo en la miseria, la destrucción y el hambre, especialmente en países cada vez más excluidos del poder económico, científico y tecnológico. Por otra parte, el sistema de producción y consumo ilimitado no es sostenible en una Tierra pequeña y de recursos limitados: la degradación creciente del equilibrio ecológico nos está conduciendo hacia un futuro cada vez más incierto de la biosfera y del destino del ser humano. Por eso, la actual crisis no es sólo una crisis económico-financiera. Es una crisis de la civilización industrial capitalista que ponen en riesgo a toda la humanidad. El sistema conduce a una minoría de poderosos, solo un 1% a un bienestar insensato y deshumanizador al tiempo destruye la vida de inmensas mayorías, el 99 %, de seres humanos indefensos. El sistema hace imposible el consenso de los pueblos y las culturas para poner en el centro la razón del bien común de la comunidad humana en una Tierra que sea la casa de todos.
2.- Una injusticia clamorosa: rescatan bancos a costa de abandonar a amplios sectores de la sociedad
En España hay 5.778.000 de parados. 400.000 desahucios desde 2007 (517 diarios durante el año 2012); el drama de 1.800.000 familias sin ingresos de ningún tipo; asimismo, los trabajadores y trabajadoras asisten a la disminución del poder adquisitivo de sus salarios en un 20 %. Una deuda privada de empresas y banca que quieren que se haga pública para que la paguemos todos los ciudadanos. Los ingentes recortes actuales son recortes criminales porque resultan mortíferos para las personas más vulnerables de nuestra sociedad. Hay muchas maneras de matar: se puede matar con misiles, con pistolas, con radiactividad, pero también se mata con reales decretos de ajustes financieros. Se pide austeridad, pero esta sólo se traduce en abandono a las clases populares, a los trabajadores y trabajadoras, a la población inmigrante y en una sobrecarga de tareas domésticas y de cuidados que recaen en exclusiva a las mujeres. Al tiempo que ocurre lo anterior, se aprueban programas que rescatan al sector financiero y a los bancos. O sea, castigan a las víctimas de la crisis y distribuyen premios a los causantes de ella.
Las clases dominantes están utilizando la crisis como una monumental coartada para imponer su “nuevo orden” en una guerra sin cuartel para lo que pretenden aniquilarnos como clase y como pueblo. Se aumentará el paro con la reforma laboral, se sacrificará el trabajo y la producción de los campesinos y campesinas, mientras que el capital se moverá a sus anchas. Existe una conciencia creciente de que nos llevan a la destrucción, que todos los sacrificios son pocos en el altar del capital.  
3.- Silencio de la jerarquía católica en el Estado español
La jerarquía apenas ha dicho nada ante esta situación desastrosa para la mayoría de la clase trabajadora y de los pobres. Seguramente porque sigue formando parte de las estructuras de este capitalismo financiarizado y especulativo, del entramado político, económico, jurídico y social del mundo de los ricos. Así es imposible que pueda pronunciar una palabra de aliento y esperanza para los empobrecidos. Ha olvidado completamente la sentencia de Jesús que dice que “no se puede servir a dos señores, no podéis servir a Dios y al capital”.
4.- La respuesta tiene que darse con otra lógica y otros valores distintos a los del sistema capitalista
Jesús denunció los abusos y tropelías con radicalidad porque no formaba parte de las estructuras políticas ni religiosas del sistema opresor de su época. El centro de la experiencia profética de Jesús no lo ocupa propiamente Dios, sino «el reino de Dios y su justicia». Jesús no separa nunca a Dios de su proyecto de transformar el mundo para humanizar la historia. A nosotros se nos pide atrevernos a pensar y actuar fuera del sistema para entrar en la lógica y la dinámica del reino de Dios combatiendo la lógica sacrificial del capital.



Madrid, 17 y 18 de noviembre de 2012












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