miércoles, 11 de julio de 2012

ÉTICA DE LA RESISTENCIA

ETICA DE LA RESISTENCIA

José María García-Mauriño
Julio 2012




TRISTE LABOR POLICIAL



No es fácil mantenerse firme, de pie, cuando se derrumban tantas cosas a nuestro alrededor. El panorama es desolador. Podemos comprobar que formamos parte de esa mayoría, el 99% de los 7.000 millones de personas del planeta tierra. Una mayoría que está gobernada y sometida al dictamen de ese ridículo 1%, formado por 120 mercados y sólo 125 personas, no elegidas democráticamente y que son los amos del mundo. Son datos recientes de la ONU.
Concretamente, en nuestro país, políticos y empresarios engordan sus arcas mediante una corrupción rampante, nos hunden en la miseria dejando a cientos de miles sin casa e incrementando sin límite la explotación, aumentando jornadas de trabajo, reduciendo salarios e instaurando la ley de la selva en las relaciones laborales. Nos condenan al paro masivo y nos arrancan servicios públicos - duramente conquistados – mientras financian con dinero público una enseñanza y sanidad cada vez más privatizadas.
El rescate de 100.000 millones de euros no es más que un secuestro dirigido a apropiarse de toda la riqueza que producimos cada día y que pagaremos con más recortes de las pensiones y decenas de miles de despidos. Detrás de este rescate vendrá otro, hasta que acaben con cualquier resto de humanización de la vida económica sin que les tiemble la mano.

Se trata de una vergonzosa impunidad que existe en este país donde a los ricos se les aplican amnistías fiscales, y a los pobres se les hace pagar todo el peso de la crisis; donde se rescata con desorbitadas cantidades a los bancos mientras se les permite desahuciar a cientos de miles de familias; donde un juez de jueces se va de fiesta, o un rey de cacería, o su yerno nos roba y sus gastos nos los cargan al erario público; donde se recortan los servicios sociales básicos mientras se pagan jubilaciones e indemnizaciones multimillonarias, o donde quienes nos gobiernan lo hacen para las empresas en las que ellos mismos acaban cobrando como consejeros.
Ante esta perspectiva, buscamos una resistencia racional de la que pueda esperarse un influjo positivo en el despertar de la conciencia de una sociedad abrumada por el dolor, la injusticia y la incertidumbre de muchísimos millones de seres humanos. Una ética que le falte el sentido crítico o la dimensión histórica no es una ética viva. Desgraciadamente, la muerte y la violencia, las guerras, son el espectáculo diario, Proponemos una visión positiva que contempla la Vida como una decisión radical de resistencia. Frente a una ética derrotista, que se pregunta ¿para qué una ética? proponemos una ética vitalista, marcada con el sello del realismo optimista, del entusiasmo por emprender la reconstrucción de los valores básicos como el valor de la vida, de la honestidad, de la libertad, del amor, y sobre todo de la justicia, es decir, la realización de ideales de transformación y cambio, de la confianza en que este estado de cosas tiene que cambiar. La crisis profunda demuestra la necesidad de realizar cambios elementales en la organización de la economía. No queremos una sociedad “líquida”, sin consistencia, sino una sociedad justa en la que se viva la solidez de unas relaciones humanas basadas en los Derechos Humanos. No podemos, no queremos, que este sistema siga aplastando a la humanidad. Seguimos teniendo capacidad de reaccionar y de resistir colectivamente.
Resistir es oponerse a este estado de cosas con una conciencia crítica que desafía a los medios engañosos de la prensa, radio y TV. Es decir, una ética que se asienta en valores éticos y movilizaciones populares. El poder ya no está en el parlamento, está en la calle, en la fuerza que da la mayoría, con la conciencia que proporciona una unión organizada propia. Resistir es poner fin a las políticas de recortes y, en especial, a los acuerdos con la troika (FMI, BCE y Comisión europea) que reclaman más despidos masivos de empleados públicos, reducción de prestaciones sociales y recortes en salarios mínimos y pensiones.
Resistir es tratar de imponer una serie de medidas de emergencia para evitar la quiebra económica. Está absolutamente claro que los banqueros y gobiernos europeos quieren castigar a España por las transgresiones de su «pacto de austeridad». España debería suspender el pago de la deuda, imponer férreos controles al capital y congelar los depósitos bancarios para evitar la fuga de capitales ante el recorte de financiación de la troika.
Resistir es aguantar, soportar a pie firme, nunca darse por vencido, venga lo que venga, y luchar, luchar y luchar incansablemente.. Con la que está cayendo, ellos no se mojan, se ponen el impermeable del dinero, y les resbala todo, nosotros nos mojamos, estamos empapados pero les hacemos frente con la cara levantada. Somos mayoría.
Resistir es luchar por conseguir un amplio respaldo mediante muchas organizaciones obreras, de base dinámicas y la máxima cohesión de los distintos movimientos sociales. Una denuncia clara y directa de la corrupción y el saqueo de los partidos dominantes (PP y PSOE) y conseguir un colectivo global con las «manos limpias», en un amplio abanico de clases sociales, regiones y grupos generacionales.
Resistir es convocar y hacer una Huelga General indefinida… Hay que tener en cuenta que la mera profundidad de la crisis, el saqueo absoluto y el vaciado de las arcas por parte de la clases dominantes y el desmantelamiento de la totalidad del sector productivo y la transferencia de miles de millones de euros al extranjero por la clase rentista millonaria, han generado un clima extraordinariamente difícil para poner en marcha la necesaria transformación. Pero, a pesar de todo, podemos y debemos unir fuerzas para garantizar la soberanía de la nación rechazando los dictados de la Troika. Las nuevas prioridades sociales requieren recortes drásticos en el presupuesto militar: bases, OTAN y adquisición de armamento.
Recordemos la Resistencia francesa frente a la invasión nazi del siglo pasado.

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