lunes, 5 de noviembre de 2012

LLANOS DEL CAUDILLO. “De película”

 

Los “colonos del caudillo”

Rafael Poch · · · · ·

04/11/12

Con "Los Llanos del Caudillo" una pareja hispano-alemana de cineastas pone el dedo en la llaga nacional, en vísperas de la tormenta perfecta

Con su documental “Los Colonos del Caudillo”, mostrado en pre-estreno en Berlín, los cineastas Lucía Palacios y Dietmar Post han ofrecido este domingo un espejo a la sociedad española. Precisamente cuando ésta se adentra en lo que parece va a ser la tormenta perfecta de la eurocrisis, con una triple discusión nacional ya en marcha, sobre el recorte y la estafa social, sobre los nacionalismos y su convivencia en el reino, y sobre su dramática historia.

Pocas veces llega una película tan a propósito de los tiempos. Quizá por eso este documental de referencia ha sido, de momento, excluido de todos los festivales cinematográficos españoles en los que se ha presentado. En Alemania, al contrario, el evento llenó por completo el cine Babylon de Berlín con un público predominantemente joven y español, con el patrocinio de la Friedrich Ebert Stiftung, la institución cultural socialdemócrata, la presencia de Felipe González y un montón de apoyos y complicidades solidarias.

Entre ellas la de Daniel Richter, el principal pintor alemán vivo, que donó una serie de cuatro serigrafías para financiar la obra. Otras de menor renombre pero seguramente de mayor importancia, son las de la gente que ha participado en la campaña de micro mecenazgo de esta obra, que no cuenta con subvenciones de televisiones y agencias, lo que ha complicado sobremanera la vida de sus autores –el documental ha tenido que realizarse a lo largo de diez años- pero que les ha dado algo tan difícil como es una plena independencia y libertad de creación.

Cuarentones, casados y con tres hijas, ella natural de la Mancha, él alemán, con escuela en Estados Unidos, donde integraron cierto voluntarismo práctico y perseverancia hacia la obra en la que crees, los autores de “Los Colonos del Caudillo” no son precisamente unos principiantes del documental. Con el actual, son cuatro los que tienen en su haber. Uno de ellos recibió en 2008 el principal premio alemán del ramo, el Adolf Grimme, por una investigación sobre el estrambótico grupo musical estadounidense “Monks” unos sorprendentes “anti Beatles” asilvestrados que adelantaron en los años sesenta de la República Federal algunos de los ruidos que hoy nos suenan, logrando con ello un glorioso anonimato.

Con “Los Colonos del Caudillo” los autores lanzan una “doble mirada” a unos de los 300 pueblos nuevos creados por el régimen en los años cincuenta y sesenta, fundamentalmente en Castilla y Extremadura, para abonar la hoja de parra de su dimensión “social” falangista. El resultado una especie de Koljoz manchego del que la mayoría de los beneficiados huyeron en cuanto la emigración, bien a la España desarrollada, bien a Europa, abrió la perspectiva de una vida más libre y desahogada. Cincuenta mil familias participaron en aquellas obras sociales dirigidas por el Instituto Nacional de Colonización inspirado en la Italia de Mussolini, con el objetivo de potenciar, “al hombre antiurbano y antiobrero, apegado a la tierra, temeroso de Dios y devoto al régimen, del cual es deudor de todo: casa, tierra y trabajo, todo bajo control del partido”.

El documental narra, sin música ni efectos, la historia de Llanos del Caudillo (Ciudad Real). Su mirada es doble, porque Palacios nació en un pueblo de los alrededores y lidia con lo familiar y conocido, mientras que Post aporta la estupefacción y el asombro del foráneo ante el crudo universo ibérico. Hay una sucesión de entrevistas a los vecinos del pueblo, sus autoridades (alcaldes, curas y maestros), así como las suficientes excursiones al contexto, de la mano, entre otros de Felipe González y del ministro falangista José Utrera Molina, como para que el espectador, independientemente de su nacionalidad y nivel de información se pregunte: ¿Qué es España hoy?, ¿Cómo es posible que haya tantas contradicciones? Es decir la pregunta con la que está incubando la actual tormenta perfecta de incierto resultado y que, por lo visto, va a poner a prueba nuestra calidad como sociedad.

Solo en La Mancha quedan 800 calles dedicadas a José Antonio Primo de Rivera y 500 a Franco. Los Llanos del Caudillo, uno de la docena de pueblos celtíberos que aún lleva el nombre del Insigne, no quiere cambiar su nombre. El alcalde, Santiago Sánchez, ya lo intentó en un referéndum de 2003, y perdió. Una de las escenas más deprimentes del documental es cuando se le pregunta a una clase de niños del pueblo sobre la conveniencia o no de cambiar el nombre: 12 de los 13 niños son partidarios de mantener al caudillo.

Poco importa que una mano guerrillera transforme el rótulo de entrada al pueblo, tachando la elle y la ese de “llanos” y convirtiendo su nombre en un anarco “Ano del Caudillo” porque estamos ante algo más que una broma: el drama miserable de un país que no ha hablado de su historia, que tiene en sus cunetas 115.000 desaparecidos, cien veces más que los del Chile de Pinochet y trece veces más que los 9000 de la pesadilla militar argentina. Un país que creía haber hecho una “modélica transición” y que hoy, sometidos aquellos narcisismos a las actuales terapias de choque, se asombra al verse tan fea ante el espejo de su triple crisis, con su flamante democracia evidenciada como corrupto y tradicional neocaciquismo ibérico, su juez Garzón inhabilitado, y sus nacionalismos coqueteando con la ruptura.

“Esta película refleja muy bien la realidad de la España actual”, dice Carlos Castrana, fiscal del Tribunal Supremo. “Va a sorprender a mucha gente en España”, augura Felipe González. A falta de festivales de cinematografía, será en una España itinerante, con una campaña de cine ambulante por pueblos, instituciones vecinales, escuelas y asociaciones, explican sus autores. Todo muy de acuerdo con los tiempos y las circunstancias de una eventual regeneración hispana. Con “Los Llanos del Caudillo” Post y Palacios han puesto el dedo en la llaga nacional.

Rafael Poch, amigo y colaborador de SinPermiso, es el corresponsal en Berlín del diario barcelonés La Vanguardia.

lunes, 1 de octubre de 2012

¿MAS AUSTERIDAD TODAVÍA?

 

 

 

" ¡Mucha, mucha Policía

 

La locura de la austeridad europea

Paul Krugman · · · · ·

30/09/12

 

Las protestas en Grecia y España demuestran que no puede haber acuerdo

Adiós a la complacencia. Hace tan solo unos días, la creencia popular era que Europa finalmente tenía la situación bajo control. El Banco Central Europeo (BCE), al comprometerse a comprar los bonos de los Gobiernos con problemas en caso necesario, había calmado los mercados. Todo lo que los países deudores tenían que hacer, se decía, era aceptar una austeridad mayor y más intensa —la condición para los préstamos de los bancos centrales— y todo iría bien.

Pero los abastecedores de creencias populares olvidaron que había personas afectadas. De repente, España y Grecia se ven sacudidas por huelgas y enormes manifestaciones. Los ciudadanos de estos países están diciendo, en realidad, que han llegado a su límite: cuando el paro es similar al de la Gran Depresión y los otrora trabajadores de clase media se ven obligados a rebuscar en la basura para encontrar comida, la austeridad ya ha ido demasiado lejos. Y esto significa que puede no haber acuerdo después de todo.

Muchos comentarios indican que los ciudadanos de España y Grecia simplemente están posponiendo lo inevitable, protestando en contra de unos sacrificios que, de hecho, deben hacer. Pero la verdad es que los manifestantes tienen razón. Imponer más austeridad no va a servir de nada; aquí, quienes están actuando de forma verdaderamente irracional son los políticos y funcionarios supuestamente serios que exigen todavía más sufrimiento.

Pensemos en los males de España. ¿Cuál es el verdadero problema económico? Esencialmente, España sufre las consecuencias de una enorme burbuja inmobiliaria que provocó un periodo de auge económico e inflación que hizo que la industria española se volviese poco competitiva respecto a la del resto de Europa. Cuando la burbuja estalló, España se encontró con el complejo problema de recuperar esa competitividad, un proceso doloroso que durará años. A menos que España abandone el euro —una medida que nadie quiere tomar—, está condenada a años de paro elevado.

Pero este sufrimiento, posiblemente inevitable, se está viendo tremendamente magnificado por los drásticos recortes del gasto, y estos recortes del gasto solo sirven para infligir dolor porque sí.

En primer lugar, España no se metió en problemas porque sus Gobiernos fuesen derrochadores. Al contrario: justo antes de la crisis, España tenía de hecho superávit presupuestario y una deuda baja. Los grandes déficits aparecieron cuando la economía se vino abajo y arrastró consigo los ingresos, pero, aun así, España no parece tener una deuda tan elevada.

Es cierto que España tiene ahora problemas para financiar sus déficits. Sin embargo, esos problemas se deben principalmente a los temores existentes ante las dificultades más generales por las que pasa el país (entre las que destaca la agitación política debida al altísimo paro). Y el hecho de reducir unos cuantos puntos el déficit presupuestario no hará desaparecer esos temores. De hecho, una investigación realizada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) da a entender que los recortes del gasto en economías profundamente deprimidas reducen la confianza de los inversores porque aceleran el ritmo del deterioro económico.

En otras palabras, los aspectos puramente económicos de la situación indican que España no necesita más austeridad. No está para fiestas, y, de hecho, probablemente no tenga más alternativa (aparte de la salida del euro) que soportar un periodo prolongado de tiempos difíciles. Pero los recortes radicales en servicios públicos esenciales, en ayuda a los necesitados, etcétera, son en realidad perjudiciales para las perspectivas de un ajuste eficaz del país.

¿Por qué, entonces, se exige todavía más sufrimiento?

Una parte de la explicación se encuentra en el hecho de que en Europa, al igual que en Estados Unidos, hay demasiadas personas muy serias que han sido captadas por la secta de la austeridad, por la creencia de que los déficits presupuestarios, no el paro a gran escala, son el peligro claro y presente, y que la reducción del déficit resolverá de algún modo un problema provocado por los excesos del sector privado.

Aparte de eso, en el corazón de Europa —sobre todo en Alemania— una proporción considerable de la opinión pública está profundamente imbuida de una visión falsa de la situación. Hablen con las autoridades alemanas y les describirán la crisis del euro como un cuento con moraleja, la historia de unos países que vivieron por todo lo alto y ahora se enfrentan al inevitable ajuste de cuentas. Da igual que eso no sea en absoluto lo que sucedió (o el asimismo incómodo hecho de que los bancos alemanes desempeñasen una función muy importante a la hora de inflar la burbuja inmobiliaria de España). Su historia se limita al pecado y sus consecuencias, y se atienen a ella.

Y, lo que es aún peor, esto es también lo que creen los votantes alemanes, en gran parte porque es lo que los políticos les han contado. Y el miedo a la reacción negativa de unos votantes que creen, erróneamente, que les toca cargar con las consecuencias de la irresponsabilidad de los europeos del sur hace que los políticos alemanes no estén dispuestos a aprobar un préstamo de emergencia esencial para España y otros países con problemas a menos que antes se castigue a los prestatarios.

Naturalmente, no es así como se describen estas exigencias. Pero en realidad todo se reduce a eso. Y hace mucho que llegó la hora de poner fin a este cruel sinsentido. Si Alemania realmente quiere salvar el euro, debería permitir que el Banco Central Europeo haga lo que sea necesario para rescatar a los países deudores. Y debería hacerlo sin exigir más sufrimiento inútil.

Paul Krugman es profesor de Economía de Princeton y premio Nobel de 2008.

El País, 30 de septiembre de 2012

lunes, 24 de septiembre de 2012

"España no tiene alternativa realista al rescate"

El intelectual estadounidense Noam Chomsky asegura que "en las actuales circunstancias es muy probable" que las políticas de ajuste a ultranza hundan la economía

MINISTERIO DE HACIENDA MADRID

La Voz de Galicia

¿Cómo valoran desde EE.UU. las opiniones de Stiglitz? El octogenario gurú de la izquierda estadounidense Noam Chomsky asegura a La Voz que «en las actuales circunstancias es muy probable» que las políticas de ajuste a ultranza hundan la economía. En cuanto al rescate, afirma que «depende de las condiciones, pero en la actual situación sospecho que España no tiene una alternativa realista».

Mauro F. Guillén, director del Lauder Institute y profesor de la Wharton School de la Universidad de Pensilvania, afirma que las políticas de ajuste «en el caso de los países de la UE y la eurozona pueden ser desastrosas si todos ellos las ponen en práctica a la vez». Explica que «los principales socios comerciales de los países europeos son otros países europeos, excepto en el caso de Alemania, y si todos recortan a la vez, hacemos casi imposible que la demanda interna o externa les permita crecer». No cree que un rescate tenga que ser necesariamente negativo para España, ya que «depende de las condiciones, que pueden ser duras, a la griega, o más blandas». Pero considera que los que se han llevado a cabo han sido un fracaso, «puesto que todos los países han recortado al mismo tiempo».

¿Ha dejado de ser EE.UU. el país de las oportunidades?

«Es un hecho que la movilidad social es menor que en los países desarrollados, lo que choca dadas sus extraordinarias ventajas», asegura Chomsky. «EE.UU. es un país a tres bandas, para el 1 % de arriba es el paraíso, para el 79 % del medio hay una cierta igualdad de oportunidades y acceso a la educación, pero para el 20 % de abajo hay pobreza, miseria, falta de oportunidades», afirma Guillén. En cuanto a si el sistema americano se «ha desplazado de una persona un voto a un dólar un voto», como dice Stiglitz, Chomsky afirma que «el dinero siempre ha jugado un papel significativo en la política, pero ahora es mucho más extremo que en el pasado».

¿Y los economistas españoles como lo ven? «Creo que EE.UU. sigue dando muchas oportunidades», afirma Carbó. Bernal asegura que «es un país tremendamente descompensado». Rodríguez Braun apunta que «en ese retrato lúgubre que hace Stiglitz ignora el hecho de que los trabajadores de medio mundo siguen queriendo ir a ese país tan terrible y con tan pocas oportunidades».

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es/noticia/economia/2012/09/23/chomsky-espana-alternativa-realista-rescate/0003_201209G23P38996.htm

jueves, 13 de septiembre de 2012

Cómo derechizar a un izquierdista

 

Frei Betto

insurgente.org

Ser de izquierda es, desde que esa clasificación surgió con la Revolución Francesa, optar por los pobres, indignarse ante la exclusión social, inconformarse con toda forma de injusticia o, como decía Bobbio, considerar una aberración la desigualdad social.

Ser de derechas es tolerar injusticias, considerar los imperativos del mercado por encima de los derechos humanos, encarar la pobreza como tacha incurable, creer que existen personas y pueblos intrínsecamente superiores a los demás.

Ser izquierdista -patología diagnosticada por Lenin como ‘enfermedad infantil del comunismo’- es quedar enfrentado al poder burgués hasta llegar a formar parte del mismo. El izquierdista es un fundamentalista en su propia causa. Encarna todos los esquemas religiosos propios de los fundamentalistas de la fe. Se llena la boca con dogmas y venera a un líder. Si el líder estornuda, él aplaude; si llora, él se entristece; si cambia de opinión, él rápidamente analiza la coyuntura para tratar de demostrar que en la actual correlación de fuerzas…

El izquierdista adora las categorías académicas de la izquierda, pero se iguala al general Figueiredo en un punto: no soporta el tufo del pueblo. Para él, pueblo es ese sustantivo abstracto que sólo le parece concreto a la hora de acumular votos. Entonces el izquierdista se acerca a los pobres, no porque le preocupe su situación sino con el único propósito de acarrear votos para sí o/y para su camarilla. Pasadas las elecciones, adiós que te vi y ¡hasta la contienda siguiente!

Como el izquierdista no tiene principios, sino intereses, nada hay más fácil que derechizarlo. Dele un buen empleo. Pero que no sea trabajo, eso que obliga al común de los mortales a ganar el pan con sangre, sudor y lágrimas. Tiene que ser uno de esos empleos donde pagan buen salario y otorgan más derechos que deberes exigen. Sobre todo si se trata del ámbito público. Aunque podría ser también en la iniciativa privada. Lo importante es que el izquierdista sienta que le corresponde un significativo aumento de su bolsa particular.

Así sucede cuando es elegido o nombrado para una función pública o asume un cargo de jefe en una empresa particular. De inmediato baja la guardia. No hace autocrítica. Sencillamente el olor del dinero, combinado con la función del poder, produce la irresistible alquimia capaz de hacer torcer el brazo al más retórico de los revolucionarios.

Buen salario, funciones de jefe, regalías, he ahí los ingredientes capaces de embriagar a un izquierdista en su itinerario rumbo a la derecha vergonzante, la que actúa como tal pero sin asumirla. Después el izquierdista cambia de amistades y de caprichos. Cambia el aguardiente por el vino importado, la cerveza por el güisqui escocés, el apartamento por el condominio cerrado, las rondas en el bar por las recepciones y las fiestas suntuosas.

Si lo busca un compañero de los viejos tiempos, despista, no atiende, delega el caso en la secretaria, y con disimulo se queja del ‘molestón’. Ahora todos sus pasos se mueven, con quirúrgica precisión, por la senda hacia el poder. Le encanta alternar con gente importante: empresarios, riquillos, latifundistas. Se hace querer con regalos y obsequios. Su mayor desgracia sería volver a lo que era, desprovisto de halagos y carantoñas, ciudadano común en lucha por la sobrevivencia.

¡Adiós ideales, utopías, sueños! Viva el pragmatismo, la política de resultados, la connivencia, las triquiñuelas realizadas con mano experta (aunque sobre la marcha sucedan percances. En este caso el izquierdista cuenta con la rápida ayuda de sus pares: el silencio obsequioso, el hacer como que no sucedió nada, hoy por ti, mañana por mí…).

Me acordé de esta caracterización porque, hace unos días, encontré en una reunión a un antiguo compañero de los movimientos populares, cómplice en la lucha contra la dictadura. Me preguntó si yo todavía andaba con esa ‘gente de la periferia’. Y pontificó: “Qué estupidez que te hayas salido del gobierno. Allí hubieras podido hacer más por ese pueblo”.

Me dieron ganas de reír delante de dicho compañero que, antes, hubiera hecho al Che Guevara sentirse un pequeño burgués, de tan grande como era su fervor revolucionario. Me contuve para no ser indelicado con dicho ridículo personaje, de cabellos engominados, traje fino, zapatos como para calzar ángeles. Sólo le respondí: “Me volví reaccionario, fiel a mis antiguos principios. Prefiero correr el riesgo de equivocarme con los pobres que tener la pretensión de acertar sin ellos”.

Fuente: http://www.insurgente.org/index.php/articulos/item/1525-c%C3%B3mo-derechizar-a-un-izquierdista

EN LA MUERTE DE PACO FERNÁNDEZ BUEY

 

PACO FERNÁNDEZ BUEY 1944-2012

 

El pasado 25 de agosto, en Barcelona, murió el pensador y docente PACO FERNÁNDEZ BUEY, uno de los grandes referentes del marxismo reflexivo, continuador, pero con gran originalidad de la obra intelectual de Manuel Sacristán y de otros pensadores de su generación.

El Movimiento de Cristianos por el Socialismo, CPS, no podía dejar de mostrar su dolor ante esta gran perdida para el pensamiento crítico y para una manera a la vez honesta y profunda de analizar las situaciones, sufrimientos y peripecias de nuestra Sociedad. Aunque hallamos perdido una importante fuente de enriquecimiento intelectual y humanamente hablando, a un gran amigo, nuestro deber es, en medio de las dificultades, y de lo áspero que es el camino para quienes como él no seguimos las rutas convencionales, continuar construyendo ese futuro social mas cercano a la Ética, a la Solidaridad y a la Justicia que a los devaneos confusos y muchas veces malintencionados de la Economía al uso.

José Ramón Montes CPS Madrid

lunes, 10 de septiembre de 2012

ESTADO LAICO IGLESIA LAICA

 

clip_image002

ESTADO LAICO, IGLESIA LAICA

José Maria García-Mauriño

Antonio Moreno de la Fuente

Editorial Punto Rojo, Sevilla 2012

263 páginas

Los autores de este libro quieren presentar un Estado laico, que sea independiente de la Iglesia y organice la sociedad al margen de toda moral religiosa, sea católica o de cualquier otra confesión. Estamos en un Estado aconfesional. Propugnamos una separación total de Iglesia y Estado. Y una Iglesia laica, quiere decir que la Jerarquía de la Iglesia católica no pretenda influir en el Estado de manera que quiera gobernar a la ciudadanía con criterios y valores de su moral. Denunciamos repetidamente los Acuerdos de la Santa Sede y el Estado Español de 1979 en el que concede muchos privilegios a la Iglesia católica en detrimento de otras confesiones. Este libro quiere ser una sencilla aportación al tema de la laicidad. Deseamos contribuir a crear una conciencia colectiva, propia de una sociedad que poco a poco va superando la mentalidad tradicional, propia de años del nacional-catolicismo. Y nos empeñamos en actualizar, en la sociedad y en la Iglesia, la vigencia jurídica de un Estado aconfesional que lentamente se va abriendo paso en la historia de nuestro país. Esperamos que más pronto que tarde sean anulados los Acuerdos entre la Santa Sede y el Estado español de 1979 que privilegian a la religión católica y van en contra del principio de Igualdad y de justicia.

 

UNA IMPORTANTE APORTACIÓN AL PENSAMIENTO DE CPS

José María García Mauriño y Antonio Moreno de La Fuente. Dos intelectuales cristianos comprometidos desde hace largo tiempo con las ideas y militancias del Pensamiento Crítico, traen al debate general de la Sociedad y en particular de CPS, una destacada investigación histórica, sociológica y de carácter filosófico al siempre actual y complejo tema de las relaciones entre Religión y Política que se ponen de manifiesto en los acontecimientos concretos del siempre difícil diálogo Iglesia, Estado.

Estando ya próximas las Jornadas CPS 2012, esta obra contribuirá sin duda a enriquecer las reflexiones y conclusiones que se desarrollen en nuestro encuentro anual.

Redacción CPS 2012

lunes, 20 de agosto de 2012

¿QIEHA SIDO DE LA ÉTICA?

¿QUE HA SIDO DE LA ÉTICA?




La Economía ni Comer nos deja,MERCADONA



José Maria García-Mauriño
Agosto 2012
Lo más ético en la actualidad es hacerse preguntas: hay muchas cosas en la realidad que no están claras, que no podemos pasar por alto, que nos sugieren muchos interrogantes. Y esto hace que nos planteemos muchos problemas. No se puede mirar para otro lado, cuando lo que nos rodea es sangrante.
1.- Teóricas:
1.1. ¿es lo mismo ética que moral? (Escrito aparte)
1.2. Dostoiewski: “Si Dios no existe. Todo está permitido’
1.- ¿Es que la ausencia de Dios hace que no haya valores? ¿Ya no hay ética? ¿estarían permitidos el crimen, la mentira, el abuso, la injusticia, el soborno? ¿Ya no habría autoridad, ni leyes, ni reglas? ¿Sería lo mismo la verdad que la mentira, el derecho que la injusticia?
2.— ¿Es acaso Dios el que da permiso para hacer una serie de cosas? ¿Es solamente Dios el que permite todas las cosas? ¿Qué es lo que está permitido, y lo que no? ¿Es acaso Dios e1 fundamento de toda permisividad?
3.— Si Dios no existiera, ¿se encontraría la humanidad como desamparada? ¿Es acaso Dios el fundamento de toda ética? Si El no existiera, ¿acaso se encontraría el hombre en absoluta desnudez, solo con su libertad, sin amparo, sin abrigo? ¿se debería fiar solamente de sus instintos, de sus sentimientos, de su pura naturaleza? El hombre puede tener fe, o no tenerla; pero, quien no la tiene, ¿es por eso un ‘ateo’?
2.- Prácticas:
2.1 Resulta llamativo cómo muchos “roban” lo que pueden del erario público, y dicen que es “legal”. Existen leyes que protegen ciertas acciones que no son éticas, van en contra de valores y derechos humanos, pero esas acciones tampoco vulneran la ley. ¿Qué es lo que pasa? ¿es lo mismo legalidad que eticidad? Hay leyes que no son justas o que amparan acciones injustas. ¿Hay obligación moral de obedecer dichas leyes? O más bien habría que proceder a la “desobediencia civil”? ¿No van contra la ley los que vulneran una serie de derechos sociales y laborales, ya adquiridos en años anteriores, y ahora por un decreto-ley los echan abajo?
2.2.¿Se pueden mantener unas tierras improductivas porque el dueño recibe subvenciones de la Unón Europea, o es mejor “ocuparlas” para trabajarlas, hacerlas productivas y los trabajadores del campo puedan recibir un jornal necesario para comer?
2.3.¿Quiénes son los ladrones: los que roban en los bancos, o los que se llevan alimentos básicos de Mercadona para dar de comer a gente muy necesitada? Podemos decir que esa acción no es legal, es decir, va contra la ley establecida, pero es ético porque existe un principio ético que está por encima de esa ley: Entonces, no es robar, sino coger aquellos bienes, necesarios para vivir, que son de todos. Es un principio moral de un sabio del siglo XIII:
“en casos de extrema necesidad todas las cosas son comunes” (in extrema necessitate omnia sunt communia). Porque “la distribución y apropiación de las cosas que procede del derecho humano no puede impedir que estas cosas remedien las necesidades de los hombres. Por eso todo lo que uno tiene de más lo debe a los pobres para su sustento. Y si la necesidad de alguien es tan grave y tan urgente que hay que remediarla con lo primero que se tenga a mano..., entonces cualquiera puede remediar su necesidad con los bienes de los demás, tanto si los quita de modo público como secreto; y esta acción no reviste carácter de robo ni de hurto”. Estas palabras no son del alcalde de Marinaleda ni de Carlos Marx. Son de Santo Tomás de Aquino, uno de los pilares de ese humanismo cristiano al que los del PP. dicen seguir. Y puede verse en la Summa Theologica (2 2e, cuestión 76).
A ellas añadirá el cardenal Cayetano, gran comentador de Tomás de Aquino, que un juez puede distribuir entre los necesitados el dinero sobrante de los ricos. Me pregunto, pues, si no están los del PP. en el atolladero de aplicar la ley contra unos principios que dicen regular el ideario de su partido, quedando como embusteros ante la ciudadanía.
2.4 ¿Se puede hablar de una “doble moral”? Los del PP son muy dados a aplicar criterios éticos a los de su partido o ideología, y por otra parte juzgar con criterios “legales”, a sus oponentes. La ley del embudo. Para los pobres la ley, para los ricos, darles facilidades para seguir enriqueciéndose más. Lo importante no es preguntarse qué partido está en el poder, sino que clase social es la que gobierna.
2.5. ¿Se puede cumplir la Ley de emigración que prohíbe dar atención sanitaria a los inmigrantes sin papales, y al mismo tiempo saltarse el principio médico del juramento hipocrático de salvar vidas humanas, vengan de donde vengan?
2.6. Dicen y mantienen los del PP, que “el fin no justifica los medios”. Si esto se lo tomaran en serio, les podríamos preguntar, si el fin es pagar la deuda (suponiendo que esa deuda sea legítima y moral), ¿son un medio adecuado los recortes y ajustes? Por un fin económico, exigido por unos mercados financieros, ¿se puede justificar la muerte de muchos inocentes, como son los dependientes, niños, ancianos, enfermos, parados, etc. que son las víctimas de esos recortes? Ese principio se volverá inmediatamente contra toda la política de este gobierno: para un fin de suyo legítimo y necesario como es rebajar nuestra deuda, ha recurrido el gobierno a medios inmorales (quizás también anticonstitucionales) como son privar a mucha gente de derechos constitucionales, de los ingresos mínimos indispensables, abocarlos al hambre, a la desesperación, a la falta de asistencia médica indispensable, a tener que recurrir a unas Caritas ya desbordadas y a quedarse sin vivienda después de un enorme esfuerzo y encima con una deuda impagable para la que ni siquiera vale el principio lógico de la dación por pago.
La mayoría de los medios que han aplicado Uds. para saldar la deuda española son inmorales y no se justifican por ese fin tan legítimo.
2.7¿Se intenta volver al Estado de Bienestar? Ese fue un proyecto propio de las clases dominantes, un capitalismo con rostro humano, con salarios suficientes, derechos laborales y sociales para todos y todas. Querer volver a él es una trampa inaceptable. Hay alternativas, sí, pero dentro del capitalismo. Una salida de la crisis por la izquierda, pasa por tratar de destruir ese capitalismo y que las relaciones de poder vayan estando en manos de las clases populares