miércoles, 27 de mayo de 2015

¿DEBE UN CATÓLICO VOTAR A PODEMOS?

SAN AMBROSIO DE MILAN
SAN AMBROSIO DE MILÁN.
ERMITA DE LOS REMEDIOS, ZAMORA

Rebelión
¨No es parte de tus bienes lo que das al pobre; lo que le das le pertenece. Porque lo que ha sido dado para el uso de todos, tú te lo apropias. La tierra ha sido dada para todo el mundo y no solamente para los ricos¨
San Ambrosio
Un católico no se arrodilla ante nadie salvo ante Dios, pero arrodillarse ante Dios significa que se respeta al hombre, su dignidad y que se vive para el bien común y no para uno mismo. Para un bien común, que abarca no sólo a nuestra familia y amigos, sino a nuestros vecinos, a nuestros conciudadanos y en fin a la totalidad de la humanidad y de la tierra. Como cristianos nos interesa el bien común y el desarrollo de nuestros pueblos y comunidades, desarrollo que no sólo debe ser económico sino que ha de ser un desarrollo integral del hombre. Cada uno de los seres humanos tiene el derecho de desarrollar sus capacidades físicas e intelectuales que le ayuden a emprender y vivir su vocación, sea esta cual sea. Para ello, es necesario que nuestras sociedades postmodernas sigan manteniendo un sistema bueno de educación y sanidad universales, que promuevan el trabajo digno y la vivienda digna para todo ciudadano y ciudadana. Ninguno de estos derechos han estado garantizados por los gobiernos del PP ni del PSOE, estos, nunca se han preocupado del bien común, de la sociedad civil, sino que la han utilizado para y en exclusivo beneficio de sus sociedades privadas, a las que rinden pleitesía en tal grado, que no sólo se han corrompido así mismos, nutriéndose de las arcas del Estado, sino a la democracia en su conjunto.
Podría parecer que la siguiente frase es de Pablo Iglesias, pero no, es de otro Pablo, Pablo VI ¨El bien común exige algunas veces, la expropiación si por el hecho de su extensión, de su explotación deficiente o nula, de la miseria que de ello resulta a la población, del daño producido a los intereses del país, algunas posesiones sirven de obstáculo a la propiedad colectiva¨ -y sigue, Pablo VI, pareciéndose mucho a Pablo Iglesias- ¨que la renta disponible no es cosa que quede abandonada al libre capricho de los hombres y las especulaciones egoístas deben ser eliminadas¨1.
Y ¿Cuáles son esas especulaciones egoístas? Son los ERE, la trama Gürtel, el caso Urdangarín, el Caso Bárcenas, etc., es rescatar a los bancos y no a los hombres, es la evasión fiscal, de la que nos recuerda Pablo, otra vez VI, ¨desde luego no se podría admitir que ciudadanos provistos de rentas abundantes provenientes de los recursos y la actividad nacional la transfieran en parte considerable al extranjero por puro provecho personal , sin preocuparle el daño evidente, que con ello infligiría a la propia patria¨2
Por seguir con otro Santo Padre, Pio XI, el que nos recuerda que el liberalismo sin freno conduce a la tiranía, y en esas estamos; estamos padeciendo la dictadura de la corrupción enmascarada de un liberalismo democrático que no es ni siquiera liberalismo sino unimperialismo del dinero, no es tampoco democrático, pues democracia no es sino la convención de hombres y mujeres al servicio del bien común.
Y desde que supuestamente tenemos democracia en España –desde que yo nací- hemos venido sufriendo esta injusticia enmascarada que poco a poco se ha ido desenmascarando, haciendo más cruel y más patente. Ha ido absorbiendo y destruyendo los derechos inalienables de nuestro pueblo: el trabajo digno, la sanidad y la educación universal y la vivienda digna. Tanto PP, PSOE, como el nuevo Ciudadanos, son claros en sus propuestas, y han sido contundentes durante sus gobiernos a la hora de legislar sobre estas materias: quieren acabar con ellas. Están a punto de destruir la sanidad y la educación, el sistema de pensiones, y en definitiva, la dignidad de las personas de este país. Están a punto de vender el país al mejor postor en los inasibles, inaccesibles y opacos foros de decisión europeos. Un ejemplo de ello es el TTIP que pone en peligro la soberanía no sólo de España sino de todos los pueblos de Europa.
Volviendo a Pablo VI –que no a Pablo Iglesias- la insurrección revolucionaria no es aceptable salvo en el caso de tiranía evidente y prolongada que atente contra los derechos fundamentales. Llevamos una tiranía patente y prolongada, que ha dañado los cimientos del bien común, de nuestra democracia. Estos partidos y sus secuaces han atentado contra los derechos fundamentales de las personas y seguirán haciéndolo si no se lo impedimos, y no mediante una insurrección revolucionaria, sino con nuestro voto y bajo nuestra responsabilidad.
Así pues, es nuestro deber, no sólo como ciudadanos, sino como católicos, creyentes, sabios y sabias, como gente de bien, como intelectuales, como gente común, como gente de buena voluntad que quiere el bien común, no sólo de unos pocos, sino de todos y todas, votar por una de las únicas propuestas, la de Podemos, que propone que en este país se recupere no sólo el bien común sino el sentido común, desde el que poder recuperar con nuestra energía, nuestro trabajo, nuestra sabiduría y con la unidad de toda la gente de buena voluntad, de todos los españoles y españolas, una sociedad justa en la que se pueda vivir dignamente.
Se trata nos dice Pablo VI, ¨de construir un mundo- empezando por nuestra ciudad, por nuestro pueblo– sin excepción de raza, religión o nacionalidad, donde se pueda vivir una vida plenamente humana, emancipado de las servidumbres que le vienen impuestas de parte de los hombres y de una naturaleza insuficientemente dominada. Un mundo donde la libertad no sea una palabra y donde el pobre Lázaro pueda sentarse en la misma mesa que el rico ( Cf. Lc 16, 19 -313
He elegido al Papa Pablo VI para mostrar a quién debe votar un cristiano en estas elecciones, mostrando con quién comulgamos en ideas y en deberes para con los demás, para con la humanidad, pero podía haber elegido cualquier otro Papa para mostrarlo, podría haber elegido a León XIII, a Pio XI, a Pio XII a Juan XXIII, al Papa Francisco. Todos ellos criticaban en sus encíclicas y en sus discursos el abuso de los ricos contra los pobres, los desvíos de los gobiernos hacia las injusticas, los abusos del liberalismo y del capitalismo al apoderarse de los parlamentos y de los gobiernos, pues ya no gobiernan para la gente y el bien común sino sólo para el beneficio económico de los más ricos. Nos recordaban todos ellos, que el deber del Estado y de los gobernantes ante la tiranía del poder económico, era y es, la de proteger y rescatar a los ciudadanos del abuso de fuerza del poder económico. Y ese rescate del poder tiránico, ese deber de protección y promoción de la dignidad humana frente al poder económico, frente a la corrupción, es el que aparece en los programas de Podemos: rescate fiscal, rescate contra el sobrendeudamiento, rescate a autónomos y a Pymes, emergencia ciudadana, rescate sanitario, educativo, rescate de servicios y fondos públicos, rescate a personas dependientes, etc. Cuando es necesario tanto rescate es que estamos en una situación de emergencia y el primer paso para salir de esta situación en la que nos hallamos empieza por no votar a los que nos han metido en ella o los que quieren exagerarla todavía más (C´S). No hay que estar absolutamente de acuerdo con todo el programa de Podemos, basta con una cuestión de mínimos, mínimos que en realidad son pilares de nuestra sociedad; basta con estar de acuerdo en los principios del sentido común, es decir del derecho. Algunos de estos mínimos de sentido común, nos ha de situar a los cristianos y a toda gente de bien a preguntarnos tal como nos anima Pablo VI ¨a cada uno toca examinar su conciencia que tiene nueva voz para nuestra época. ¿Está dispuesto a sostener con su dinero obras y empresas orgánicas a favor de los más pobres? ¿a pagar más impuestos para que los poderes públicos intensifiquen su esfuerzo para el desarrollo? ¿a comprar más caros los productos importados a fin de remunerar más justamente al productor?4En definitiva, ¿estamos dispuestos a vivir por y para el bien común?
Decía Pablo, esta vez Iglesias, que el Papa Francisco y él estaban en el mismo barco. Y aunque donde manda capitán no gobierna marinero, juntos quizás Podemos, y venceremos.
Notas:
1 Pablo VI, encíclica Populurum Progressio, 26 de Marzo de 1967.
2 Ibidem nota 1
3 Ibidem nota 1
4 Ibidem nota 1
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

martes, 26 de mayo de 2015

24 DE MAYO, UN DÍA PARA LA RUPTURA

 

 

 

 

 

El cambio comienza en los Ayuntamientos

26may 2015

Emmanuel Rodríguez (@emmanuelrog) y Isidro López  (@LumumbaJr )
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“Ha sido casi como el 12 abril de 1931”, ha dicho algún optimista en referencia a aquellos comicios que abrieron las puertas a la Segunda República. Es importante subrayar el “casi” porque lo que ha salido del domingo no parece vaya a llegar tan lejos. Pero qué de potente y novedoso nos han traído las últimas elecciones locales.

Sobre el 24 de mayo corren ya ríos de tinta, normalmente para destacar algunas banalidades que se deducen echando un vistazo a los resultados (como la abrupta y previsible caída del bipartidismo);  o que reproducen las necesidades del negocio periodístico, siempre próximo a esa industria de la representación que es nuestra democracia. Por eso, quizás, se esté pasando por alto el dato fundamental. El domingo se confirmó la existencia de un nuevo partido “de la ruptura”: una realidad variopinta y compleja de iniciativas locales con autonomía y capacidad de incidencia institucional, que a la luz del número de votos obtenidos debiera contar como la tercera fuerza política del Estado español.

No es solo Madrid o Barcelona, tampoco Ada Colau o Manuela Carmena, siquiera Podemos, sino varios centenares de plataformas que cubren casi todo el rango de las ciudades medias de este país (aquellas entre 50.000 y el millón de habitantes) y en las que hacen su vida bastante más de la mitad de la población. Como un calco del 15M, de las asambleas de vivienda, de las distintas mareas, de los primeros círculos de Podemos, han surgido con una capacidad de proliferación que debería causar perplejidad y alegría a partes iguales. Movimientos sociales, asambleas, círculos, secciones más o menos honestas de la casi extinta IU y una ingente cantidad de personas preocupadas y abiertas (por fin) a la vida cívica se han puesto a trabajar en un terreno tan inhóspito como la creación de candidaturas y la realización de campañas electorales. Una capacidad de autoorganización social que ha mostrado el enorme sedimento democrático acumulado en tan sólo cuatro años de crisis política.

Los casos más virtuosos han llegado incluso a ganar, o casi, en ciudades concretas, comarcas enteras e incluso áreas metropolitanas. Así, por ejemplo, en las Rías Altas, donde las Mareas Atlánticas se han hecho con Coruña, pero también con Ferrol y Santiago; o en la Bahía de Cádiz, donde los Sí Se Puede se quedarán seguramente con el Ayuntamiento de Cádiz y el de Puerto Real; o en el extremo sur metropolitano de Madrid en el que gobernarán Ciempozuelos y también Pinto; o en Zaragoza donde “En Común” quedó segunda fuerza sólo detrás del PP. Dicho de otro modo, con resultados mejores de los que haya tenido nunca IU, la altura de estas candidaturas se mide no por sus recursos, ni por su presencia mediática, sino por el enemigo al que se han enfrentado: la partidocracia y sus tentáculos caciquiles, las oligarquías locales del ladrillazo, la prensa local –al servicio de esos poderes–, esto es, los intereses anudados en torno a varias décadas de expolio municipal. Y sin embargo, minusvaloraríamos su importancia si todo quedara reducido a una proeza electoral.

El “nuevo municipalismo democrático” parece haber lanzado un increíble desafío al lenguaje político convencional, ese que invariablemente reproducen los medios de comunicación en su insaciable búsqueda de rostros, logos, declaraciones, símbolos que reduzcan y escenifiquen la representación. Valga decir que estas candidaturas no son un partido, no al menos uno convencional, y que cuando han sido las máscaras de un partido –como los “Ganemos” de IU– sus resultados han sido peor que mediocres. Autónomas, independientes, ancladas a sus realidades locales, han sido tanto o más fuertes como lo eran los vínculos a todo lo que no eran exactamente ellas mismas. De hecho, basta comparar los resultados de las autonómicas con los de las municipales, para confirmar que allí donde las candidaturas han respondido a espacios sociales amplios y complejos, la democracia ha sido mucho más eficaz (también en términos electorales) que la centralización y el verticalismo que algunos sectores dirigentes de Podemos han venido presentando como la única vía posible hacia la victoria electoral.

Pero hay algo más, y es que quizás sólo sobre este movimiento amplio y plural se logra comprender la significación de los dos grandes éxitos del nuevo municipalismo: la victoria de Barcelona en Comú y la casi victoria de Ahora Madrid. Resumidos, explicados y representados por los medios casi únicamente en referencia a las figuras de Carmena y Colau, os éxitos de ambas candidaturas sólo adquieren su magnitud a la luz del trabajo invisible y colosal de una inmensa minoría activa. Sólo así se comprende que en ambas ciudades los mejores resultados se hayan obtenido en aquellos barrios (normalmente los más populares) donde el tejido social se ha implicado con o alrededor de la candidatura, pero sin ser parte de la misma: una multitud grupos locales, talleres y actos, a veces modestos y minoritarios, pero imponentes cuando se consideran en conjunto. Por eso conviene decir, de nuevo, municipalismo, democracia local.

Desde luego, porque ni la representación ni el acceso al gobierno son garantías de cambio democrático alguno, los retos del municipalismo son enormes. En cualquier caso, el 24 de mayo se ha dado un nuevo vuelvo al ciclo político, quizás mayor que el de hace un año. La irrupción electoral de las fuerzas del cambio en los ayuntamientos ha vuelto a acelerar una coyuntura marcada por la demanda de ruptura con el régimen del ’78, una demanda que se dio por cerrada y que felizmente ha resurgido. Además, el éxito de las candidaturas locales ha puesto sobre la mesa la necesidad de que Podemos se replantee la efectividad de su cierre populista y su giro al marketing político, esto es, avance hacia la composición de una organización plural, abierta al desborde y con la ruptura en su punto de mira. Vista la rapidez y la profundidad con que se han extendido las candidaturas municipalistas es fácil creer que estamos a tiempo de ganar las elecciones de noviembre.

También puedes seguir y leer al Observatorio en:http://www.observatoriometropolitano.org/

sábado, 23 de mayo de 2015

GRATITUD DE HOUTART





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 FRANÇOIS HOUTART


Queridos todos: (Mayo 2015)
Quiero agradeceros de todo corazón por los mensajes que cada uno de vosotros me habéis enviado con motivo de mi 90 cumpleaños. Me conmovió mucho, sobre todo porque no me habían puesto al corriente de esta iniciativa de los amigos ecuatorianos y fue una completa sorpresa. Al mismo tiempo descubrí la decisión del Instituto de Altos Estudios Nacional (IAEN) de Quito, donde yo colaboro, de crear una cátedra a mi nombre y la de la Universidad Andina Simón Bolívar de nombrarme Profesor Honorario en un acto al que asistieron autoridades académicas y profesores de esta universidad creada por los países andinos.
Fueron una serie de celebraciones que se iniciaron hace unos meses en el pueblo de Hai Van en Vietnam, donde había trabajado desde finales de los años 70. Allí se celebra el aniversario nueve meses antes de la fecha del nacimiento. En Bruselas, amigos de Sri Lanka y de la India, que estaban en Europa, se juntaron para acordarse de los buenos recuerdos. Después vino la hermosa celebración familiar reuniendo alrededor de 100 o más familiares y amigos, todos los que pasaban los 80 años. En Túnez, en el Foro Social Mundial, una velada reunió a amigos del mundo árabe, desde Marruecos a Palestina, pasando por Túnez, Argelia, Egipto y otros de Asia y África: China, India, Nepal, Kenia, Senegal, Costa de Marfil, Congo. Realmente se debe creer que la acumulación de años es una cosa impresionante, mientras que para mí, se trataba de un día más, muy agradecido al Señor de poderlo vivir.
Os pido disculpas por el retraso en agradeceros y por el carácter colectivo de este proceder. En Túnez, me resfrié. De vuelta a Quito, me tuvieron que ingresar en el hospital por una neumonía y la recuperación y la actualización de los retrasos en la docencia y los trabajos de investigación no me han permitido daros las gracias antes. ¡En todos los sitios he tenido que prometer estar presente dentro de 10 años! Ahora queda ser fiel a esta declaración imprudente.
Gracias de nuevo a todos y espero hasta pronto.
François Houtart Profesor en el Instituto de Altos Estudios Nacionales (I.A.E






martes, 19 de mayo de 2015

OSCAR ROMERO EN EL CORAZÓN DEL PUEBLO








Resultado de imagen de OSCAR ARNULFO ROMERO
 Moseñor Oscar Romero a beatificar

El Salvador

Óscar Romero vive en el corazón del pueblo
Hervi Lar

Punto Final

El proceso de beatificación y canonización de Óscar Arnulfo Romero no ha sido fácil. El pueblo salvadoreño y todo el pueblo de América Latina lo han proclamado tempranamente como San Romero de América. Pero ha habido resistencias y dilaciones de parte de quienes aducen que no es prudente beatificarlo, por ser un personaje incómodo y ajeno a la predicación tradicional. Estas dificultades las ha superado el Papa Francisco al reabrir “el caso Romero”, inserto en una dolorosa y larga historia, regada en todo el continente por la sangre de muchos que fueron solidarios con los pobres. Por eso, el 23 de mayo será recordado como un día en el que se hizo justicia, al menos en el ámbito eclesial. Esto, porque hasta hoy no se ha aclarado ante los tribunales salvadoreños el asesinato de monseñor Romero, no obstante estar precisada la información sobre los autores del crimen y sus inspiradores.
El 24 de marzo de 1980, mientras celebraba la eucaristía, Romero fue asesinado de un balazo disparado por un sicario de la oligarquía. La policía inspeccionó el lugar de los hechos sólo nueve días después del crimen. No tomó ninguna prueba ni interrogó a los testigos. En la autopsia se hallaron fragmentos de una bala calibre 22, algo que no se incluyó en el acta. El director de la Policía Nacional declaró tres semanas más tarde que era imposible saber el calibre de la bala. Se designó como juez instructor a Atilio Ramírez. Tres días después de su nombramiento, desconocidos penetraron en su casa, dispararon e hirieron a una empleada del hogar. Ramírez abandonó El Salvador para no regresar. Napoleón González, quien había presenciado cómo los asesinos habían escapado en un automóvil, fue secuestrado y continúa desaparecido.
LOS VERDADEROS ASESINOS
Roberto D’Aubuisson, quien ordenó el asesinato con el apoyo del ejército, lanzó una campaña para achacar a la Izquierda la muerte de Romero. El 7 de mayo de 1980, doce oficiales militares y doce civiles fueron capturados en una hacienda cercana a San Salvador por sospechas de que preparaban un golpe de Estado. Entre ellos estaba D’Aubuisson. La documentación incautada daba indicios relativos al asesinato de Romero. Pero ninguno de esos documentos fue puesto a disposición del juez instructor.
En septiembre de 1981, D’Aubuisson fundó la ultraderechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), con la que llegó al gobierno en 1988. Años antes, en marzo de 1984, D’Aubuisson había presentado, en una videograbación, la declaración de un supuesto comandante de la guerrilla de nombre Pedro Lobo, quien asumió la responsabilidad del asesinato de Romero. Lobo era un delincuente común a quien habían sobornado con cincuenta mil dólares. Aunque todas las pruebas apuntaban hacia D’Aubuisson, éste nunca llegó a los tribunales, pues gozaba de inmunidad parlamentaria como diputado y presidente de la Asamblea Legislativa. Falleció en 1992 a causa de un cáncer de laringe. Hoy sigue siendo honrado como héroe por sus seguidores, pues habría preservado del comunismo a El Salvador.
Parte de los acuerdos de 1992 entre el gobierno y las fuerzas populares fue la creación de una Comisión de la Verdad para investigar los crímenes y las violaciones de derechos humanos del periodo del conflicto armado de El Salvador. La Comisión publicó su informe el 15 de marzo de 1993. De éste se desprende que el ejército fue responsable de más del noventa por ciento de las atrocidades cometidas durante la guerra civil. Uno de los casos investigados fue el asesinato del arzobispo Romero: se constata que es totalmente evidente que el ex mayor Roberto D’Aubuisson Arrieta dio la orden de asesinar al arzobispo y dio instrucciones precisas a miembros de su entorno de seguridad, actuando como “escuadrón de la muerte”, de organizar y supervisar la ejecución del asesinato.
La creación de la Comisión de la Verdad exigía llevar ante los tribunales a los responsables de los crímenes documentados, e indemnizar a las víctimas. Pero cinco días después de la publicación del informe, la Asamblea Legislativa aprobó una amplia ley de amnistía con el nombre de “Ley de Reconciliación Nacional” que abarcaba todos los delitos y violaciones de derechos humanos cometidos desde el 1º de enero de 1980. Esta amnistía general ha conducido a perder la oportunidad de una verdadera reconciliación, además de atentar contra los tratados internacionales sobre derechos humanos, que El Salvador había ratificado.
OBSTACULOS E IMPUNIDAD
En septiembre de 1993, María Julia Hernández, directora de la Oficina de Tutela Legal del Arzobispado de San Salvador y Tiberio Romero, hermano del arzobispo, llevaron el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en Washington. La acusación decía que “agentes de la República de El Salvador, que integraban escuadrones de la muerte, ejecutaron extrajudicialmente a monseñor Óscar Arnulfo Romero”. Hasta agosto de 1997, la Comisión requirió hasta cuatro veces información y datos al gobierno de El Salvador. Sólo en febrero de 1998 el gobierno entregó una respuesta, en la que pidió archivar el caso invocando para ello la ley de amnistía de 1993.
En agosto y septiembre de 2004, en un tribunal de Fresno, California, se presentó una demanda judicial contra Alvaro Saravia, mano derecha de Roberto D’Aubuisson, por la planificación y ejecución del crimen de Romero. Esto, porque Saravia vivía libre e impunemente desde 1987 en Estados Unidos. El 3 de septiembre de 2004, el tribunal emitió una sentencia condenando a Saravia a pagar una indemnización de diez millones de dólares. Saravia nunca se presentó al juicio y su paradero es aún desconocido. Tutela Legal pidió que el juicio penal fuera reabierto por la justicia salvadoreña, lo que no ha ocurrido. En 2014, la Oficina de Tutela Legal del Arzobispado de San Salvador, creación de Romero, fue cerrada por disposición del actual arzobispo de San Salvador.
La Comisión de la Verdad recomendó también una investigación de los escuadrones de la muerte. Para ello, en 1993 se creó un grupo conjunto para la investigación de grupos armados ilegales con motivación política. Esta investigación concluyó que existían nexos entre los escuadrones de la muerte, la economía privada y círculos de los salvadoreños residentes en Florida. Estas recomendaciones tampoco se han aplicado. Los escuadrones de la muerte continúan existiendo, bajo el pretexto de actuar contra la delincuencia común.
En 1990 se inició el proceso oficial de beatificación de monseñor Romero. El proceso terminó en 1996 a nivel diocesano y se envió a Roma. En 1996, Juan Pablo II visitó El Salvador y preguntó a los obispos salvadoreños sobre qué pensaban ante una posible beatificación de Romero. La respuesta la dio el obispo René Revelo: “Romero es el responsable de los setenta mil muertos que hubo en este país”.
En la capilla donde Romero fue asesinado, las monjas a cargo del recinto habían colocado una lápida conmemorativa, calificándolo de “buen pastor y mártir”. El responsable del proceso de beatificación ordenó cubrir la palabra “mártir” con una cinta adhesiva negra, hasta que el título fuera concedido con autorización oficial de la Iglesia.
Los opositores a Romero tienen cargos influyentes en El Vaticano, al igual que en El Salvador, ya que son miembros de la clase alta e integrantes del círculo de D’Aubuisson. Ellos pusieron en marcha el asesinato y aún ahora afirman que el arzobispo fue manipulado por los jesuitas. Distinta es la visión de los pobres, en cuyas chozas cuelga siempre una imagen de Romero.
OBISPO DE LOS POBRES
La tumba de Romero se encuentra en el subsuelo de la catedral de San Salvador. Este lugar y la capilla donde fue asesinado se han convertido en lugares de peregrinación. En los treinta y cinco años transcurridos desde su muerte, se ha formado una tradición en torno a Romero. En las canciones, los “corridos” típicos de El Salvador, las comunidades recuerdan a Romero y su martirio. El 24 de marzo de cada año, miles recorren en procesión el centro de San Salvador hasta la catedral, para conmemorar su asesinato con una misa solemne. En el Centro Monseñor Romero de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”, se encuentra un lugar conmemorativo de Romero, de los jesuitas asesinados y de todos los mártires de El Salvador. Allí se han recopilado centenares de libros y escritos sobre Romero, en muchos idiomas y por primera vez, el 19 de marzo de 2000, se proyectó en un canal de televisión privado una película sobre Romero. Anteriormente, esta película había sido prohibida en El Salvador. En una edición de nueve tomos se han publicado sus homilías y su diario espiritual. También se creó una fundación que lleva su nombre para mantener vivo su recuerdo.
En septiembre de 2000, los obispos argentinos hicieron confesión de culpa por su silencio durante los años de dictadura militar. Lo hicieron delante de las fotografías de Romero y del obispo Enrique Angelleli, asesinado en 1976, en Argentina, por su defensa de los perseguidos. De esta manera manifestaron que Romero y Angelleli habían realizado aquello que ellos omitieron.
Ignacio Ellacuría y Jon Sobrino se han referido siempre en sus escritos teológicos a Romero y sus homilías. Ellacuría escribió en El pueblo crucificado cómo, ante la miseria y la opresión, se puede seguir hablando todavía de salvación cristiana. Jon Sobrino asocia la cruz de Cristo al sufrimiento de los pobres. La salvación cristiana viene “de abajo” y está ligada a los pobres. Karl Rahner, en “Dimensiones del martirio”, artículo publicado en 1983 en la revista Concilium , puso su mirada en El Salvador: “¿Por qué no habría de ser mártir monseñor Romero, caído en la lucha por la justicia en la sociedad, en una lucha que él hizo desde sus más profundas convicciones cristianas?”. Jürgen Moltmann, en El camino de Jesucristo , colocó a Romero junto a Dietrich Bonhoeffer como ejemplo extraordinario de mártir moderno.
El Centro de Reflexión Teológica de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”, lleva el nombre de Romero y es uno de los centros más importantes de la teología de la liberación de América Latina. Dado que los sectores conservadores insisten en que la teología de la liberación ha muerto, el Centro Monseñor Romero es prueba de lo contrario. Por su parte, Gustavo Gutiérrez ha manifestado que no le preocupa el futuro de la teología de la liberación, sino que le preocupa dónde dormirán los pobres en el siglo XXI.
A pesar de que no se ha hecho justicia con Romero ni con los centenares de miles de mártires de América Latina, monseñor Romero se ha convertido en modelo de defensor de la dignidad humana y de un orden mundial más justo. Es así como en julio de 1998 se develó una estatua de Romero en la entrada principal de la abadía de Westminster, en Londres, junto a otros mártires del siglo XX, entre ellos, Dietrich Bonhoeffer, Martin Luther King, Mahatma Gandhi y Maximilian Kolbe. Se ha hecho realidad aquella afirmación de Romero: “Si me matan, resucitaré en el pueblo”.
HERVI LAR: Comité Óscar Romero-SICSAL-Chile / Comisión Etica contra la Tortura (CECT-Chile)
Publicado en “Punto Final”, edición Nº 828, 15 de mayo, 2015

lunes, 18 de mayo de 2015

¿UN FUTURO PARA LAS RELIGIONES?







Andrew Aghapour entrevistó al filósofo norteamericano Daniel Dennett para la revistaReligion Dispatches.

Daniel Dennett · · · · ·


El final de la religión tal como la conocemos: por qué las iglesias no pueden seguir ocultando la verdad. Entrevista


Si Daniel Dennett es algo, es el campeón de los hechos. El eminente filósofo de la ciencia es un abogado del empirismo puro y duro, y en su calidad de prominente cabeza del llamado Nuevo Ateísmo aboga por explicaciones naturalistas de la religión. Dennett es también el co-autor (con Linda LaScola) de la reciente reedición ampliada y puesta al día de Caught in the Pulpit: Leaving Faith Behind [Atrapados en el púlpito: dejar atrás la fe], en donde se documentan casos de predicadores y rabinos que llegaron a ver por sí mismos… los hechos.
Caught in the Pulpit es un pariente cercano de The Clergy Project [El proyecto clerical], un esfuerzo de divulgación destinado a “profesionales y exprofesionales de la religión que han dejado de tener creencias sobrenaturales”, muchos de los cuales se ven obligados a esconder su escepticismo para mantener sus carreras y sus ámbitos comunitarios.
Para Dennet, los clérigos secretamente ateos no son sólo figuras trágicas; son también los heraldos de grandes cosas venideras. Dispersos entre distintas historias de caracteres, aparecen en Caught in the Pulpit varios microensayos de Dennett en los que se predice un cambio de magnitud oceánica en la doctrina y en la práctica de las religiones. Nuestra era de la información, sostiene, está trayendo consigo un “nuevo mundo de transparencia universal” en el que las instituciones religiosas no pueden seguir ya escondiendo la verdad. Para sobrevivir en una era de transparencia, las religiones necesitarán acomodarse a los hechos.
Dennett habló recientemente para The Cubit sobre transparencia institucional y los paralelos entre el fundamentalismo religioso y el fundamentalismo ateo, así como sobre el futuro de la religión.
A.A.— Usted describe a los clérigos no creyentes como los “canarios en la mina”. ¿Por qué adquiere este grupo tal significado para entender el futuro de la religión?
D.D.— Yo creo que estamos entrando ahora en una era realmente perturbadora en la historia de la civilización humana gracias a la nueva transparencia que han traído los medios de comunicación sociales e Internet. Era mucho más fácil mantener secretos antes que ahora.
En el número de marzo pasado de Scientific American, Deb Roy y yo comparamos eso con la Explosión Cámbrica. La Explosión Cámbrica ocurrió hace 540 millones de años, cuando se dio una repentina y muy espectacular explosión de diferentes formas de vida en respuesta a cierto cambio novedoso experimentado por el mundo. El zoólogo de Oxford Andrew Parker sostiene que la acrecida transparencia del océano hizo posible la visión ocular. Y eso lo cambió todo: ahora, los predadores podían ver a las presas y las presas, a los predadores, lo que desencadenó una carrera armamentística de interacciones. Bien, pues nosotros pensamos que algo parecido está ocurriendo en la cultura humana. Las instituciones –no sólo las religiones, sino también las universidades, los ejércitos, las empresas— se enfrentan ahora a la tarea de cambiar su estructura fundamental y sus métodos para lidiar con el hecho de que ahora todo el mundo vive en una casa de cristal.
Proteger tu funcionamiento interno se hace muy difícil; es muy ardua tarea la de mantener los secretos. Las religiones florecieron en parte porque fueron capaces de mantener secretos. Capaces, por lo pronto, de mantener secretos respecto de otras religiones ante unas parroquias harto ignorantes de lo que otras gentes del mundo creían o dejaban de creer. Y capaces de mantener secretos sobre el propio modo de funcionar y sobre historias internas, de manera que resultaba fácil disponer de una suerte de mensaje controlado destinado a la gente. Esos días pasaron. Tú puedes ahora ir a Internet y acceder a información de toda laya. Y eso terminará por cambiarlo todo.
¿Qué tiene usted por más probable: un desplazamiento de la religiosidad hacia el ateísmo, o un cambio dentro de los grupos religiosos hacia interpretaciones más liberales de las escrituras?
No veo cómo los modelos tradicionales de creencia religiosa pueden ser capaces de resistir a esa especie de presión epistemológica. Me parece que vemos tendencias incluso en las iglesias evangélicas tradicionales, que están apartándose crecientemente de la doctrina y aferrándose más a la ceremonia, dejando a la gente más tranquila respecto de lo que deban creer o dejar de creer.
Ahora, si esto funcionará, no lo sé. Creo que hay lugar en el mundo para organizaciones ligadas por la tradición, por la música, por la ceremonia y por textos tratados como una suerte de escrituras míticas. Y creo que las religiones que sobrevivan a este período merecerán sobrevivir. Serán muy distintas a lo que vemos hoy.
Pero las creencias proposicionales sobre el mundo son sólo una pequeña parte de la vida religiosa. Hay mucho más en la religión: familia, comunidad, rituales y prácticas, modos de ser. ¿No es acaso el Proyecto Clerical un modo que tienen los ateos de hacer algo más que hablar sobre creer y no creer?
Desde mi punto de vista, lo que deberíamos es prestar mucha atención, reunir tantas pruebas empíricas como sea posible y sacar ventajas de la nueva transparencia: aprender, aprender, aprender y, a su turno, informar, informar, informar. Dejemos la información en la plaza pública. Y luego yo soy muy laissez faire respecto de lo que debería pasar a continuación. Dejemos que las gentes resuelvan por sí mismas con qué se sienten confortables y qué desean hacer. Yo no quiero interrumpir tradiciones, a menos que sean tóxicas de alguna manera. Hay algunas tradiciones que son claramente tóxicas.
Una reciente Pew survey muestra que el Islam es la religión que más rápidamente crece, no porque la gente se esté convirtiendo al Islam, sino porque tienen más hijos. La tasa de fertilidad es mucho más alta que la de cualquier otro grupo religioso. Eso significa que tendremos cada vez más niños educados en principio como musulmanes.
Sin embargo, no creo yo que lo normal, lo obvio, la rutina vaya a ser que sigan siendo musulmanes cuando crezcan. El Islam tiene una larga y desdichada tradición de tratar a los apóstatas con mucha severidad, y creo que veremos más de eso. Y creo que eso resultará en un culatazo.
Qué compromisos abrazarán los exmusulmanes o los hijos de musulmanes en el mundo en los próximos 20 años, es cuestión se suma importancia. Y no tengo la menor idea de cómo funcionará eso.
El Pew Research Center pronostica que el crecimiento de las poblaciones en el mundo musulmán no sólo se incrementará en el África subsahariana y en Oriente Próximo, sino también en la América del Norte. Su estudio demográfico avala la predicción que usted hace de que habrá más cambios religiosos dentro de la cultura occidental: del cristianismo a la no-afiliación. Pero el porcentaje de creyentes no afiliados decrecerá en realidad como porcentaje de la población.
Pero eso es una proyección, huelga decirlo. Y se basa en análisis de tendencias observables hoy.
Yo sospecho que se subestima la importancia de esa nueva transparencia. Lleva veinte años convertirse en un creyente baptista, y veinte minutos dejar de creer.
Y yo creo que la gente se encontrará con verdaderas sorpresas en esos ámbitos. Después de todo, sólo han transcurrido una o dos décadas desde que eso se ha convertido en una cuestión para los hijos de los musulmanes. ¿Permitirán que tengan teléfonos celulares y que accedan a Internet? Si se lo prohíben, resultará muy duro, y si se lo permiten, dejarán que se introduzcan una fuerza formidable nueva en el mundo de la cría y educación de los niños. La educación religiosa se ve abocada a hacer algunos cambios espectaculares. Y será interesante ver cómo funcionan esos cambios.
Eso aún depende de las creencias. Esa nueva generación puede ser musulmana, aun cuando no acepte las interpretaciones literales de las escrituras sobre, digamos, el origen del universo.
Yo creo que la transparencia no versa únicamente sobre las creencias. Versa también sobre los hechos. Hay una larga tradición para sortear prohibiciones del Corán, de modo que puedas vivir en el mundo moderno. Yo creo que todo eso se acelerará, y, así, el abanico de formas de ser musulmán dentro de veinte años se expandirá espectacularmente en relación con lo que vemos hoy. Y por mucho, yo creo, en las buenas direcciones. Habrá más y más diversidad, más y más apertura, menos rigor fideísta.
Eso retrotrae a un tema de su libro: que es difícil navegar por el mundo moderno sirviéndose de creencias religiosas literalistas. Usted también encuentra una simetría entre los cristianos fundamentalistas y los nuevos ateos: ambos piensan que las pretensiones de verdad necesitan ser tomadas muy en serio. ¿Cómo responde usted a la acusación de que hay un fundamentalismo en el llamado Nuevo Ateísmo, en el que la ciencia recibe a menudo un tratamiento de metafísica absolutista?
Bueno, el absolutismo es casi siempre un termino muelle y presto al abuso. Nadie abandera el absolutismo. Cuando se llama absolutista a alguien, normalmente es para criticarlo. Y sin embargo, usted no oirá calificar como absolutista a un contable con patente pública para revisar los libros de contabilidad de una empresa. Se supone que se enfrenta a hechos, y los hechos tenemos que tomarlos con toda seriedad, y no lavarnos las manos y convertirnos todos en zascandiles postmodernos a la hora de dar cuenta de lo que ocurrió con los dineros.
Las gentes, así pues, tienes un respeto por los hechos aun sin ser absolutistas: hasta las iglesias tienen respeto por los hechos. Los hechos son una cosa bastante seria.
Pero hay una importante diferencia entre el empirismo pragmático y el cientificismo, que niega la pluralidad de caminos que llevan a la comprensión de nuestro mundo humano. No podemos medir todos y cada uno de los aspectos de la vida humana sirviéndonos de métricas científicas.
Eso es verdad, obvio es decirlo. Y pienso que en determinadas ocasiones los nuevos ateos yerran al despreciar bruscamente perspectivas diferentes que son muy importantes, muy legítimas. Nadie quiere disquisiciones sobre la biomecánica y la fisiología del orgasmo cuando está haciendo el amor: hay momentos en los que lo que quieres es apagar la luz y olvidarte de esas cosas.
En la medida en que las religiones están muy comprometidas con enriquecer nuestras vidas con significado, con ceremonia, y aun con un sentido del misterio y del asombro, todo va bien. Yo creo que el problema viene cuando piensan que tienen que poner a competir esos mitos inspiradores de asombro y reverencia con los descubrimientos de la ciencia, que –me atrevo a decir— no son menos inspiradores de asombro y reverencia.
Los dioses y los carros flamígeros no son nada, son cuentitos ridículamente baratos comparados con lo que hemos terminado por aprender sobre estrellas, galaxias, etc.
Pienso que hay una suerte de imagen especular, antagónica del cientificismo, que tiene un oído muy fino para la imponentemente asombrosa majestad de la ciencia. Basta escuchar a David Attenborough, a Carl Sagan o a otros brillantes divulgadores científicos, para caer en la cuenta de lo pasmosamente hermoso que es el mundo.
Cree usted que hay un futuro para la ciencia que incluya el asombro, la divulgación social, la reunión comunitaria y otras funciones en las que andaban involucrados esos clérigos antes de perder su fe?
Pienso que, durante siglos, una de las grandes cosas que las iglesias y los grupos religiosos de todo tipo han sido capaces de hacer es dar importancia a las vidas de las gentes y proporcionar amor a gentes que carentes de amor. Eso, además de ofrecerles un sentido de comunidad y de pertenencia. Eso es extraordinariamente valioso e importante. Y el Estado no llenará esa función, y otros tipos de organizaciones no parecen deseosas o capaces siquiera de intentarlo. Y yo creo que queremos preservar y robustecer esa función en la sociedad.
Esa es la función de las religiones que a mí más me gustaría ver promovida y protegida. ¿Cómo puedes hacer eso, sin rendir el franco reconocimiento del carácter mítico de sus credos? No estoy seguro de que pueda lograrse, pero espero que se pueda.